La academia y el cannabis: una relación con vuelo

Por Jeremías Lachman*, Andrés López** y Sebastián Gómez Roca***

En los últimos años diversos Estados alrededor del mundo han avanzado con iniciativas de legalización del cannabis, ya sea para uso recreacional, medicinal o industrial. Esto derivó en el surgimiento de grandes expectativas en cuanto a la utilización del cannabis para diversos fines y sobre el futuro desarrollo de los mercados legales, generando interés de empresarios y fondos de inversión, policy-makers, organizaciones de la sociedad civil y expertos e investigadores de diversas áreas (ver López y Gómez-Roca, 2021, para una revisión del tema).

En este escenario, resulta de interés indagar cómo ha evolucionado la generación de conocimiento académico en torno al tema. Aquí exploramos esta cuestión a través del análisis de las publicaciones relevadas en la base de datos de SCOPUS (uno de los mayores repositorios académicos del mundo). El período de análisis cubre desde 1963 (año anterior a la identificación y aislamiento del THC, el principal componente psicoactivo de la planta, por parte de científicos israelíes) hasta el año 2020; la elección del año de inicio se debe a que si bien la investigación en el área medicinal ya había comenzado en los ‘40s cuando se descubre el cannabidiol (CBD), otro de los componentes más importantes de la planta de cannabis, el aislamiento del THC disparó una nueva ola de interés en el tema.

A fines de identificar la muestra de interés para este trabajo aplicamos una serie de filtros en la búsqueda hecha en SCOPUS. En primer lugar, se consideraron aquellos trabajos en los que se mencionaran las palabras: “marihuana”, “marijuana”, “cannabis” o “cannabinoids”; se excluyeron, en tanto, aquellos artículos que contuvieran la palabra “endocannabinoid” pero no “cannabinoids”[1]. En segundo lugar, incluimos únicamente artículos publicados en revistas académicas, excluyendo así libros, capítulos en libros, publicaciones derivadas de congresos científicos, etc. El objetivo de esta estrategia fue centrarnos en aquella producción académica que cumple con los estándares típicamente requeridos en las publicaciones de revistas especializadas. El resultado de la búsqueda arrojó un total de 57.438 trabajos. La información contenida en SCOPUS nos permitió clasificar los trabajos por área científica y país de afiliación de los investigadores.

Un repaso sobre la legislación global en torno al cannabis

Antes de pasar a los resultados, repasemos algunos hechos estilizados en torno a la evolución de la legislación sobre cannabis a escala global. La utilización del cannabis, con distintos fines –e.g. alimenticios, medicinales, confección de fibras, cuerdas y tejidos, y, por cierto, en ceremonias religiosas y para propósitos que hoy llamamos “recreativos”-, data de miles de años atrás (Guerra-Doce, 2015). Su uso medicinal era difundido durante el siglo XIX, llegando a formar parte de la Farmacopea de los EE.UU. en 1851 (Cohen, 2009); en Argentina fue incluido en la primera versión de la Farmacopea (1893) y no fue removido hasta la quinta versión (1966).

No obstante, en el siglo XX, en un contexto de avance de las legislaciones restrictivas del uso de estupefacientes a nivel mundial (liderado por EE. UU.), el cannabis es incluido en la Internacional Convention Related to Dangerous Drugs celebrada en Ginebra en 1925 (donde se hacía referencia al Indian hemp, con miras a restringir su comercio internacional, aunque no se obligaba a que los estados controlaran su uso interno), y luego en la Marijuana Tax Act, aprobada en EEUU en 1937 (varios estados de aquel país ya habían prohibido su producción y consumo previamente). En este último caso, los efectos de la nueva legislación llevaron a que en la práctica cesara el cultivo de cáñamo incluso para fines industriales, algo que ocurrió también en la mayor parte del mundo con el correr del tiempo.

Con la firma de la Convención Única de Estupefacientes de Naciones Unidas de 1961, el cannabis pasó a formar parte de la Lista I (sustancias muy adictivas y de probable uso indebido) y de la Lista IV (agrupa sustancias de escaso o nulo valor terapéutico) de dicha Convención. El THC, a su vez, fue incluido en el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de las Naciones Unidas de 1971, de nuevo en la Lista I (riesgo público serio y sin valor medicinal reconocido), la más restrictiva de todas. En 1991, el THC pasó a la Lista II de dicho Convenio por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque otros isómeros siguen en Lista I. Sucesivas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reclasificar el cannabis (del cual ahora sí se reconoce que puede tener valor terapéutico) en listas menos restrictivas habían sido ignoradas por los organismos a cargo de la administración de las convenciones de la ONU (ver Bewley-Taylor et al., 2014), hasta que en diciembre de 2020 el cannabis finalmente fue retirado de la Lista IV (aunque sigue en Lista I).

En cuanto a legislaciones nacionales o sub-nacionales, en 1996 California fue el primer estado en legalizar el cannabis medicinal. Con el correr de los años se sumaron otros estados y países (en forma bastante restrictiva inicialmente, para luego avanzar hacia autorizaciones más amplias). En la década de 2010 se dio una aceleración de la tendencia a la legalización, incluyendo el consumo recreacional, con los casos pioneros de los estados de Colorado y Washington en EEUU (2012) y, a nivel países, de Uruguay (2013). Al presente, el consumo de cannabis medicinal –con distintas modalidades y alcances- es legal en alrededor de 50 países y en cerca de 40 estados en los EE.UU. y el recreacional en Canadá, Uruguay y en 18 Estados de los EE.UU. (incluyendo el distrito de Columbia).

La producción de conocimiento científico en cannabis: algunas métricas

La Figura 1 muestra de forma agregada cómo evolucionó la producción científica sobre cannabis, así como también su peso relativo con relación al total de publicaciones académicas. Observamos un primer ciclo de ascenso relativo entre el comienzo de nuestra serie (cuando, como dijimos, se aisló el THC) hasta mediados de los ’70. Un segundo ciclo ocurre a partir de la década del 90’, cuando se inicia una tendencia de ascenso sostenido, tanto en términos absolutos como relativos, impulsada probablemente por el renovado interés en explorar las potencialidades terapéuticas del cannabis, la búsqueda de determinar sus posibles impactos negativos sobre la salud de los consumidores en un contexto de creciente prevalencia del consumo en varios países, así como por los progresivos cambios regulatorios arriba indicados.

Figura 1: Evolución de las publicaciones académicas sobre cannabis, 1963-2020

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

Con respecto a la dimensión geográfica, y tal como resulta esperable, los países desarrollados lideran el ranking de publicaciones sobre cannabis[2] (Figura 2). En primer lugar, se encuentran los EE.UU. (25.736 publicaciones en el acumulado 1963-2020), seguidos por el Reino Unido (4.309), Canadá (3.472), Alemania (3.103) e Italia (3.072). Dentro de América Latina, el país con mayor cantidad de publicaciones es Brasil (1.281), seguido por México (404), Argentina (183) y Chile (171). Alternativamente, si se consideran las publicaciones con relación a la población, los países líderes también son desarrollados, pero de tamaño pequeño: Suiza (1,28 publicaciones por cada 10.000 habitantes), Islandia (1,20), Nueva Zelanda (1,15), Israel (1,04) –donde, como se comentó antes, se aisló por primera vez el THC y hoy busca posicionarse como líder en I+D en cannabis medicinal- y Australia (0,99). Con esta métrica, los primeros 30 lugares son principalmente ocupados por países europeos; si se desplaza la atención a la región los niveles son relativamente bajos, comenzando por Brasil, Chile y Uruguay (0,05), seguidos por Argentina (0,04) y Colombia y México (0,03).

Figura 2: Distribución de publicaciones por país (total)

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

Paralelamente, analizamos cómo evolucionó el “interés relativo” de los países en la producción de conocimiento científico sobre cannabis. Para ello consideramos el porcentaje de publicaciones en temas ligados al cannabis sobre sus publicaciones totales. A su vez, para simplicidad gráfica tomamos cinco grupos de países: EEUU y Canadá, Unión Europea (incluyendo a Reino Unido), AMLAT, Israel y resto del mundo (Figura 3). De algún modo, este indicador refleja una cierta “especialización relativa” en cannabis.

A grandes rasgos se pueden distinguir tres grupos. Por un lado, a la cabeza del ranking, Israel y EEUU-Canadá (fue en EEUU donde se dieron los pasos pioneros para legalizar el cannabis medicinal y luego el recreacional, a la vez que existe una alta tasa de prevalencia del consumo de esta sustancia). En segundo lugar, la UE y América Latina (donde los avances regulatorios han sido lentos y heterogéneos). En tercer lugar, el resto del mundo (generalmente refractario hasta ahora a legalizar cualquier forma de utilización del cannabis). El liderazgo de Israel y EEUU-Canadá se mantuvo a lo largo de toda la serie, en tanto que el interés relativo en la UE y América Latina era similar al del resto del mundo en los 80 pero comienza a elevarse en la década siguiente.

Figura 3. Porcentaje de las publicaciones en temáticas ligadas al cannabis sobre publicaciones totales[3]

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

En la Tabla 1 se observan las mismas tendencias (comparando los periodos 1990-2009 versus 2010-2020). Allí vemos que la proporción de las publicaciones sobre cannabis en el total de las publicaciones se duplicó aproximadamente en todas las regiones, aunque en el caso del resto del mundo el crecimiento fue algo menor.

Tabla 1. Evolución comparativa de la especialización en la investigación científica en cannabis –promedio para los periodos 1990-2009 y 2010-2020

AMLATCanadá y EE. UU.IsraelU. E.Resto del mundo
1990-20090,06%0,13%0,13%0,07%0,04%
2010-20200,14%0,26%0,25%0,16%0,07%

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

En la Figura 4 ponemos la lupa en lo ocurrido durante los últimos treinta años, también observando el porcentaje de las publicaciones sobre cannabis con relación al total, en los países de nuestra región. Destaca con claridad el fuerte ascenso de dicho porcentaje en el caso de Uruguay coincidiendo con la legalización del cannabis para uso recreacional. En tanto, en Colombia parece haber habido, al menos hasta comienzos de la década pasada, un interés en la investigación científica en cannabis mayor al resto de los países de la región. Si bien los motivos que explicarían esta situación exceden a los objetivos de este trabajo, una hipótesis apenas para futuras investigaciones podría ser la existencia de un efecto “contagio” o alguna clase de interacción temática, en relación al fuerte peso que tiene en dicho país la problemática de la producción de cocaína, estupefaciente intrínsecamente ligado al negocio del narcotráfico, con fuertes impactos en materia de seguridad, así como también en la salud de sus consumidores.

Figura 4. Porcentaje de las publicaciones en temáticas ligadas al cannabis – Países de AMLAT, 1990-2020

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

En cuanto a las áreas de interés, agrupamos las publicaciones en cuatro categorías: i) “medicina y veterinaria”, incluyendo las diversas áreas de salud humana y animal, ii) ”Agro, bioquímica, ingeniería y ambiente”, nucleando publicaciones ligadas básicamente a temas productivos y de ambiente, iii) sociales y humanidades (incluyendo economía, sociología, antropología, legales, etc.), y; iv) “otros”[4]. Tal como se observa en la Tabla 2.a para el período 1963-2020, hay un claro sesgo hacia el área de medicina. En la Tabla 2.b, a su vez, se destaca la relevancia de los estudios en agro, bioquímica, ingeniería y ambiente en Israel y la UE, mientras que la agrupación de Canadá y EE. UU. presenta niveles relativamente más elevados en áreas de ciencias sociales y humanidades (algo que puede deberse a la prevalencia de problemáticas en el consumo, pero también al interés de conocer los resultados de las experiencias de legalización en ambos países).

Tabla 2.a: Distribución por área de las publicaciones sobre cannabis, 1963 – 2020

AMLATCanadá y EE. UU.IsraelU.E-Mundo
Medicina y veterinaria1.91725.43674015.23649,649
Agro, bioquímica, ingeniera y ambiente4785.6902985.39313,493
Sociales y humanidades1734.319661.3056,599
Otros83749346901,710

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

Tabla 2.b: Distribución como proporción del total de publicaciones sobre cannabis, 1963 – 2020

AMLATCanadá y EE. UU.IsraelU.E-Mundo
Medicina y veterinaria86%89%84%83%86%
Agro, bioquímica, ingeniera y ambiente22%20%34%30%23%
Sociales y humanidades8%15%7%7%11%
Otros4%3%4%4%3%

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

Finalmente, en la Figura 5 presentamos la evolución anual de las publicaciones en temas ligados al cannabis dividiendo el análisis según las cuatro áreas de conocimiento antes mencionadas. Allí se ve con claridad que el primer salto en las publicaciones sobre cannabis se debe fundamentalmente a los trabajos en el área de salud (seguramente por el interés despertado a partir del aislamiento del THC), aunque también ganan algo de terreno las otras áreas (obsérvese, sin embargo, que al comienzo de nuestra serie las áreas de salud y las más vinculadas a lo productivo concitaban similar interés, pero luego salud se despega de forma permanente).  El nuevo ciclo de ascenso iniciado a fines de los ‘80 fue nuevamente liderado en términos absolutos por los trabajos en los temas vinculados a salud, aunque el crecimiento es compartido también por las otras áreas.

Figura 5: Evolución de las publicaciones sobre cannabis -según área de estudio y porcentaje sobre el total de publicaciones en cannabis   Porcentaje sobre el total de publicaciones científicas

Fuente: elaboración propia en base a Scopus

Concluyendo

A modo de síntesis, la producción de conocimiento científico en temas ligados al cannabis creció de forma sostenida en los últimos treinta años, tanto en términos absolutos como relativos (es decir, en comparación al resto de áreas de investigación). Mientras que en 1990 las publicaciones en cannabis representaban el 0,05% del total, en 2020 este número alcanzó el 0,15%. Tratándose de un tema tan específico, el salto resulta más que significativo. En términos absolutos, el mismo es atribuible fundamentalmente al área de salud, en donde pueden combinarse dos motivaciones: el renovado interés por las potencialidades terapéuticas del cannabis y la necesidad de investigar sobre las consecuencias de su uso sobre la salud de los consumidores en un contexto de uso creciente de esa sustancia en varios países del mundo.

Este avance en el desarrollo de nuevo conocimiento científico en cannabis estuvo claramente liderado por los países de altos ingresos, y en particular por EEUU, en donde además de los dos factores mencionados se suma el hecho de ser pionero en la legalización del cannabis primero medicinal y luego recreacional. En términos del nivel de “especialización relativa” en torno al cannabis, los países en donde las publicaciones sobre el tema tienen mayor peso son EEUU-Canadá (por los factores ya explicados) e Israel (país donde se aisló por primera vez el TCH en 1963 y que en años recientes ha buscado posicionarse como un centro de excelencia a nivel global en I+D sobre cannabis medicinal). En la región AMLAT se ha destacado en años recientes el creciente interés por temas vinculados a cannabis en la producción académica del Uruguay, algo que seguramente se asocia con la legalización del consumo recreacional en aquel país. Por supuesto, en ningún caso podemos establecer causalidades de manera certera, aunque situaciones como las de Uruguay sugieren que las mismas podrían ir del cambio en el status legal al interés por examinar el tema. En este sentido, será interesante ver cómo evoluciona el interés académico por el tema cannabis en Argentina luego de la discusión y aprobación de la nueva ley que regula sus usos medicinales e industriales.

Por último, las publicaciones en temas de salud lideraron la producción científica sobre cannabis a lo largo de todo el periodo analizado. Sin embargo, las publicaciones ligadas a temas productivos, así como aquellas del área de ciencias sociales y humanidades también ganaron peso relativo en años recientes, al calor del creciente uso de la sustancia y las iniciativas de legalización, que abrieron nuevas oportunidades de mercado para estas producciones.

* Economista especializado en Economía agropecuaria y de los recursos naturales. Investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-BAIRES)

** Director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad de Buenos Aires). Investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-BAIRES). Investigador Independiente del CONICET.

*** IIEP, UBA-CONICET

Referencias

Bewley-Taylor, D., Blickman, T. y Jelsma, M. (2014). Auge y caída de la prohibición del cannabis. La historia del cannabis en el sistema de control de drogas de la ONU y opciones de reforma. Amsterdam: Transnational Institute (TNI), Global Drug Policy Observatory (GDPO).

Cohen, P. J. (2009). Medical marijuana: the conflict between scientific evidence and political ideology. Part two of two. Journal of pain & palliative care pharmacotherapy, 23(2), 120-140.

Guerra-Doce, E. (2015). Psychoactive substances in prehistoric times: examining the archaeological evidence. Time and Mind, 8(1), 91-112.

López, A y Gómez-Roca, S. (2021). La cadena de valor del cannabis: situación y tendencias internacionales, y oportunidades para la argentina. Documentos de Trabajo del CCE N° 1, marzo de 2021, Consejo para el Cambio Estructural – Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación

Scopus Database. (2021). Disponible en: https://scopus.comhttps://www.scopus.com/https://www.scopus.com/. Última vez consultado el 8 de abril de 2021.


[1] El sistema endocannabinoide está presente en casi todos los animales vertebrados, así como en algunas especies invertebradas. Está compuesto por neurotransmisores y receptores que operan a través de los sistemas nerviosos central y periférico y juegan un rol central en diversos tipos de procesos fisiológicos y cognitivos. Excluimos los artículos que incluyen este término, pero no alguno/s de los otros de interés, ya que asumimos que en esos casos dichos trabajos no están orientados a estudiar la planta de cannabis en alguna/s de las áreas de investigación aquí definidas.

[2] Para este análisis, se considera el país al cual pertenece la afiliación institucional de los autores, y no la nacionalidad de los mismos. En casos de publicaciones compartidas entre autores afiliados a instituciones de distintos países, se computa el artículo publicado para todas las partes involucradas.

[3] Los valores representados en el gráfico corresponden a las medias móviles a cinco años. Recortamos el periodo entre 1984 a 2020 para simplificar la visualización del gráfico.

[4] Cabe destacar que, dada la forma en que la base de Scopus tiene catalogados los trabajos, una publicación puede pertenecer a más de un área (e.g., que vincule análisis social con alguna disciplina de salud).

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