La Ciencia, el lado B de la pandemia

Por Guillermo Anlló*

Es una obviedad decir que la pandemia ha tenido efectos globales. Nos equiparó globalmente en los temores, los recaudos, el sufrimiento y dolor, la incertidumbre, el agotamiento, la insensatez. En todos los países se pueden observar conductas que responden a esas sensaciones; en diferentes dosis, con diferentes impactos, pero reflejadas por todos lados.

Nos ha impactado a nivel individual, modificando hábitos; como sociedad, exponiendo la fragilidad de los sistemas en la provisión de salud, educación y seguridad; como especie, remarcando la indiferencia con la que convivimos con la desigualdad y otras injusticias.

Sin embargo, también ha mostrado aspectos positivos. En particular, ha puesto de relieve la relevancia de invertir en ciencia, y el poder que radica en poder buscar soluciones en el conocimiento. Como dijera Yuval Harari el año pasado, ante la pandemia, los lideres religiosos no convocaron a los feligreses a sus templos para rezar por la salvación divina, sino que acompañaron las medidas preventivas basadas en el conocimiento científico, a la espera de descubrir pronto una cura. https://en.unesco.org/courier/2020-3/yuval-noah-harari-every-crisis-also-opportunity

También puso de relieve la importancia de aceitar la cooperación internacional y la necesidad por modernizar y fortalecer los organismos multilaterales. La velocidad de la solución, entendida como el fin de la pandemia, es proporcionalmente directa a la capacidad de cooperación internacional. La comunidad científica lo hizo, y así se aprobaron vacunas en tiempos récord. Es decir, la solución científica llegó velozmente por la libre disponibilidad de información y el armado de grandes bases de datos abiertos para poder compartir los avances del conocimiento. Si la pandemia aún nos azota sin un horizonte claro de fin de debe, en gran medida, a las trabas a la cooperación en otros planos de la humanidad, como ser la distribución de las vacunas.

Es decir, la pandemia puso de relieve el rol de la ciencia y la necesidad de cooperar para poder afrontar problemas globales que trascienden las fronteras. Esta lección es relevante no sólo para poder transitar la pandemia, sino también para otros desafíos que se avecinan, por ejemplo, aquellos derivados del cambio climático.

Hace más de 70 años, según parece impulsado por la delegación de Chile y el apoyo de los países latinoamericanos https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000374224 , la Declaración Universal de los Derechos Humanos incluía el “derecho a la ciencia” en su artículo 27 que establece que “Toda persona tiene derecho a (…) participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten; …” . Es decir, hace tiempo, casi al unísono con la incorporación de la ciencia en las agendas de gobierno, se proclamaba como derecho universal el acceso a los beneficios del progreso científico. Si bien durante mucho tiempo no fue uno de los derechos más destacados, la pandemia hoy nos pone de manifiesto la relevancia del mismo y la vigencia para poder pensar los desafíos en adelante. ¿Cómo se traduce ese derecho en la realidad cotidiana? ¿Cómo se puede ejercer ese derecho?

En lo que respecta a la política científica, las nuevas tecnologías y las evidencias a favor de la cooperación internacional, establecen una agenda de temas prioritarios a ser incorporados en las agendas de política científica de la región, para ejercer y promover el derecho a la ciencia sin dejar a nadie atrás. Desde la UNESCO venimos trabajando por impulsar esta agenda en la región y, para cada uno de estos temas establecemos acciones, entre las que se incluyen la producción de un policy brief, que permiten acercarse a la temática con una inmersión rápida y fundamentada sobre cada eje. A continuación, enumero los principales temas, con una rápida referencia a lo que podrán ver en esos documentos:

  1. Ciencia Abierta: A saber, “El término Ciencia Abierta se usa actualmente para reunir diversas iniciativas de adaptación de la investigación científica y sus sistemas de gestión y transferencia al mundo digital en red. Considerando sus múltiples facetas y la discusión actual sobre su definición y alcance, es posible reconocer que la Ciencia Abierta se presenta como un medio capaz de articular y dinamizar las políticas de ciencia, tecnología e innovación (CTI) en curso.” http://forocilac.org/wp-content/uploads/2019/05/2019-PolicyPapersCILAC-CienciaAbierta-29-04-2019-Final.pdf. En particular, la ciencia abierta se verifica en el acceso abierto a las publicaciones científicas y a los datos de investigación, lo que deriva en la posibilidad de repensar nuevas formas de evaluación y avanzar hacia modelos de participación y ciencia ciudadana.
  2. Asesoría y diplomacia científica: “En el mundo globalizado del siglo XXI los retos y desafíos que enfrentamos comparten tres características: necesitan de ciencia, tecnología e innovación para comprenderlos y solucionarlos, trascienden fronteras, y ningún país o sector podrá resolverlos por sí mismo. Para revertir el cambio climático, alcanzar el desarrollo sostenible, proveer seguridad alimentaria y energética a miles de millones de personas, así como enfrentar y prevenir crisis sanitarias globales, la coordinación entre las esferas de la ciencia y la (de la toma de decisiones) será clave para dar respuesta a los desafíos presentes y futuros”. http://forocilac.org/wp-content/uploads/2021/04/PolicyPapers-DiplomaciaCientifica-ES-2021-1.pdf
  3. Equidad de género en STEM: “Existen varios y complejos factores que conducen a la desigualdad de resultados entre hombres y mujeres en STEM y están presentes en diferentes niveles del ciclo vital. En consecuencia, no es fácil abordarlos. Además, los prejuicios de género que se establecen en las familias, las comunidades educativas y los lugares de trabajo, son uno de los factores más presentes a lo largo de todas las etapas del ciclo vital. Los contextos económicos, culturales, sociales y religiosos se entrecruzan en estos procesos, generando brechas que pueden volverse crónicas y reforzar las diferencias económicas y sociales.
  4. Educación científica: “La educación científica ha sido declarada una meta educativa prioritaria en muchos países de América Latina. No obstante, las investigaciones y evaluaciones nacionales e internacionales muestran un panorama preocupante respecto de los aprendizajes en Ciencias de los alumnos de la región. Para mejorar dichos aprendizajes se propone una serie de recomendaciones pensando en incidir en el corto, mediano y largo plazo. En lo inmediato se propone fortalecer las prácticas de enseñanza de los docentes en ejercicio para salir de la enseñanza enciclopedista y promover el desarrollo de capacidades en los estudiantes, desarrollar recursos didácticos y material de apoyo a la enseñanza, y proveer oportunidades para que colegas y escuelas trabajen en comunidades de aprendizaje y en red. Pensando en la incidencia a mediano y largo plazo se propone actualizar los lineamientos curriculares con un particular énfasis en capacidades de pensamiento, revisar los programas de formación docente inicial y generar una cultura del uso de datos de la evaluación tanto desde el diseño de políticas y programas como al interior de las instituciones educativas.”  http://forocilac.org/wp-content/uploads/2018/10/PolicyPapersCILAC2018-Furman.pdf
  5. Cultura Científica: “Hoy, más que nunca, el funcionamiento de la democracia y de la investigación científica dependen de la participación responsable e informada de las y los ciudadanos. Para abordar problemas locales y globales – socioambientales, de salud pública, de la lucha contra la desigualdad, la regulación de las nuevas tecnologías-, las instituciones públicas y privadas necesitan no sólo informar sino también incluir a la población en la toma de decisiones.” http://forocilac.org/wp-content/uploads/2021/04/PolicyPapers-CILAC-ComunicacionPublicaCiencia-ES.pdf

Todos ellos, son factores habilitantes del Derecho a la Ciencia, porque en su ejercicio facilitan que todos accedamos a los beneficios del proceso del conocimiento científico. El ejercicio efectivo de este derecho es cada vez más necesario para poder imaginar un desarrollo sostenible e inclusivo, en el que todos podamos llevar una mejor vida en armonía con el ambiente, nuestros vecinos y nuestro futuro, sin dejar a nadie atrás.

*Lic. en Economía (UBA, 1996), Magister en Ciencia, Tecnología y Sociedad (UNQ, 2004), Doctorando en Ciencias Políticas (UNGSM, Tesis pendiente). Responsable Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Politica Cientifica, Tecnológica y de Innovación de la UNESCO – Oficina de Montevideo

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