El sector Agtech en Argentina: desarrollo reciente, situación actual y perspectivas

Por Jeremias Lachman, Andrés López, Gabriel Tinghitella y Sebastián Gómez-Roca

Las tecnologías digitales están transformando masivamente las relaciones económicas y sociales a nivel global (Baldwin, 2016). Desde el punto de vista de las empresas, estas tecnologías permiten ganar competitividad –vía disminución de costos, mejoras de eficiencia, reducción de tiempos de coordinación, etc.– y capturar nuevas oportunidades de mercado. Pero sus impactos no solo se registran dentro de las empresas, sino que también afectan el relacionamiento con agentes externos (e. g., clientes, proveedores, instituciones públicas, sociedad civil, etc.). A modo de ejemplo: cuando estas tecnologías se aplican a servicios, usualmente modifican las formas en las que estos se desarrollan y entregan; asimismo, facilitan un mayor nivel de involucramiento de los clientes y la incorporación del feedback que brindan a partir de sus experiencias. Adicionalmente, la pandemia generada por la aparición del Covid-19 no hizo más que reforzar los procesos de difusión de servicios basados en tecnologías digitales y todo indica que su uso se seguirá incrementando en el futuro.

Estos procesos, que han sido categorizados a través de conceptos específicos en distintos sectores (e. g., Industria 4.0, Fintech, E-commerce), también se observan en el caso de la producción de bienes derivados de origen biológico destinados a la elaboración de alimentos, bioenergías y biomateriales. En este caso, el proceso se encuadra bajo el concepto “Agtech” (Lachman y López, 2018; Trigo et al., 2018; Vitón et al., 2019).

Hasta el momento no existe una definición precisa del concepto de Agtech[1]. En nuestro caso, consideramos como empresas Agtech a aquellas que proveen servicios intensivos en conocimiento basados en tecnologías digitales para las diversas etapas de las cadenas agroalimentarias, desde la producción a campo hasta las fases de industrialización, logística y comercialización.

Las firmas Agtech, en general, son de reciente creación y, principalmente, se caracterizan por usar tecnologías digitales disruptivas para desarrollar los servicios que ofrecen. En términos generales, los servicios Agtech pueden enfocarse tanto en tareas que se ejecutan a campo –e. g., siembra, fertilización, protección de cultivos, detección temprana de enfermedades en cultivos o en el ganado, riego, etc.-, como en actividades que se realizan a través de toda la cadena –e. g. financiación, logística, comercialización, trazabilidad, etc. –.

Los servicios enfocados en las tareas agropecuarias suelen estar orientados a la mejora de procesos para obtener mayores niveles de eficiencia o productividad, lograr incrementos de calidad y/o generar reducciones en el uso de insumos –e. g., agua para riego, herbicidas o plaguicidas para la protección de los cultivos, etc. –. Estas mejoras usualmente traen aparejados incrementos de ingresos, reducciones de costos, mayor flexibilidad operativa y menores niveles de impacto ambiental.

Si bien se trata de un sector emergente a escala internacional, durante el año 2018 se estima que la inversión de capital de riesgo en empresas Agtech alcanzó cerca de USD 17 mil millones (AgFunder, 2019). Estados Unidos fue el país líder, seguido por Asia (principalmente China) y la Unión Europea. En América Latina la información es escasa, pero ubica a Brasil y Argentina como países líderes en este segmento, especialmente en algunos tipos de aplicaciones específicas (BID, 2018). Estas cifras sugieren que el mercado identifica que este tipo de servicios aportan valor a los clientes y que tienen, en principio, perspectivas favorables de crecimiento en distintos segmentos de la cadena de valor agropecuaria.

Hace tan solo unas semanas presentamos como documento de trabajo del IIEP los resultados de una encuesta nacional a empresas Agtech, con el objetivo del relevar algunas de las características básicas del sector. Para esto, se analizaron diversas variables, incluyendo datos estructurales (e. g. antigüedad, localización, ingresos, cantidades de empleados, volúmenes de exportaciones, gastos en actividades de I+D, etc.), orígenes, formas de financiamiento, relaciones con el ecosistema de innovación, propuestas de valor, modelos de negocios, procesos de internacionalización y actividades de innovación. Asimismo, se evaluaron las estrategias de expansión de estas firmas y los obstáculos que enfrentan para su crecimiento.

El trabajo fue un esfuerzo conjunto entre investigadores del IIEP y de CREA. La encuesta fue contestada por 63 empresas (lo que representa el 47% del padrón inicial) entre fines del año 2019 (noviembre a diciembre) y parte del 2020 (entre febrero y julio) a través de llamados telefónicos.  A continuación, se listan algunos de los resultados más destacados del estudio.

  • En relación con los rasgos generales de las empresas de Agtech, si bien más de la mitad inició sus actividades hace menos de 5 años, casi el 90% de las firmas encuestadas mencionó tener ingresos generados a partir de ventas. Este porcentaje contrasta fuertemente con el (casi) 70% de las firmas que dijo haber tenido ingresos en el año 2018, denotando un crecimiento claro en el último lustro. Si bien el promedio de ingresos anual fue de alrededor de US$ 375 mil[2], las diez mayores firmas concentraron el 81% de las ventas.
  • Cerca del 85% de estas empresas fue creada a partir de iniciativas propias, mientras que el 10% surgió como spin-off de otra firma y solo un 7% a partir de un centro de CyT. En promedio, el equipo fundador estuvo integrado por tres emprendedores, en general con un alto nivel de calificación; las carreras predominantes fueron aquellas de base agropecuaria (56%) y las asociadas a informática y sistemas de información (47%).
  • En 2019 las firmas encuestadas tenían, en promedio, 10 trabajadores –contando a los miembros del equipo fundador-. El aumento del empleo entre 2018 y 2019 fue de 46% (la cantidad de trabajadores creció de 374 a 547 en el grupo de empresas encuestadas). El 80% de quienes trabajan en estas empresas son profesionales, destacándose además que el 17% tiene algún título de posgrado (especializaciones, maestrías e inclusive doctorados).
  • La participación en programas de incubación y aceleración fue frecuente, especialmente en empresas nuevas. En efecto, el 35% de las empresas encuestadas fue incubado, el 27% acelerado, y el 16% atravesó ambos procesos. Las principales contribuciones destacadas por las empresas encuestadas como resultado del pasaje por estos espacios fueron los aportes directos de financiamiento (y el contacto con otros inversores privados), la facilitación de contactos con potenciales clientes y mejoras en aspectos de la gestión y organización del emprendimiento.
  • Un rasgo que predominó fue la rápida inserción en los mercados internacionales. De hecho, el 46% de las firmas exportó en los últimos tres años. Dentro de estas, el 80% lo hizo de forma ininterrumpida, y además el 50% conformó algún tipo de oficina comercial/administrativa en el extranjero. En cuanto a los beneficios generados por los procesos de internacionalización, opciones tales como la posibilidad de establecer vinculaciones con otros actores, acceder a nuevos conocimientos tecnológicos, o inclusive mejorar su imagen ante clientes locales, fueron más destacadas que la posibilidad de obtención de los ingresos generados por las exportaciones. Tanto el inicio de las actividades en mercados extranjeros cómo la búsqueda de nuevos clientes ocurrió, principalmente, a partir de usuarios locales con operaciones en otros países y contactos preexistentes de miembros del equipo fundador. En relación con los destinos, los países de la región fueron los más frecuentes, aunque algunas firmas también pudieron llegar a zonas más lejanas, como Norteamérica, UE, e inclusive Asia.     
  • Si bien el financiamiento propio fue muy frecuente como fuente para sustentar el surgimiento y desarrollo de estas empresas (75% recurrió a esta alternativa), los fondos públicos nacionales o provinciales (41%) –e.g. FONTAR, FONDCE-, la reinversión de ganancias (37%), los inversores externos (37%) y los clientes (24%) también tuvieron un rol preponderante. La primera inversión proveniente de fondos de riesgo se registró en 2013/14, y si bien el porcentaje de las firmas que pudo acceder a este tipo de financiamiento sigue siendo relativamente pequeño (29%), esta forma de inversión se encuentra en franco ascenso. Esta tendencia se evidencia en el número de firmas que participan en rondas de inversión y en los montos recaudados que, en algunos casos, supera al millón de dólares. Por último, el 15% de las firmas encuestadas recibió financiamiento de fondos extranjeros.
  • Tal como resulta esperable, las tareas ligadas a procesos de innovación resultan clave para el conjunto de las empresas Agtech encuestadas. Tal es así que, en promedio, las firmas gastan el 46% de sus ingresos en actividades de I+D. Las tareas de I+D en áreas ligadas a tecnologías digitales –programación, desarrollo de algoritmos de Big Data, inteligencia artificial, etc.- fueron destacadas como las más importantes. A su vez, el desarrollo de actividades de innovación con otros actores del ecosistema también fue un fenómeno frecuente. El 78% de las firmas informó al menos una vinculación con usuarios/clientes, el 66% con organizaciones privadas del sector –e.g. CREA, AAPRESID, etc.-, y también el 66% con instituciones de CyT –e.g. INTA, universidades, etc.
  • En relación con los obstáculos enfrentados para crecer, se destacan aquellos asociados con la coyuntura macroeconómica y otros aspectos regulatorios que afectan negativamente el doing business. Los otros dos grupos de factores mencionados con frecuencia como obstáculos al crecimiento fueron la desconfianza de los potenciales usuarios en las nuevas tecnologías y el elevado costo del financiamiento para su adquisición.   

Estos resultados evidencian que el sector Agtech ha alcanzado un importante nivel de consolidación en la Argentina. De hecho, las empresas Agtech pudieron crecer e internacionalizarse a pesar de un contexto económico adverso a nivel local, lo que refleja sus capacidades de adaptación.

Sin embargo, la difusión de los servicios Agtech aún es limitada en Argentina, debido a los factores antes mencionados y a otros que pueden estar operando también como obstáculos para la adopción. En este sentido, es necesario diseñar e implementar políticas públicas que permitan complementar el accionar de los actores privados que ya trabajan en este espacio, como CREA o la Bolsa de Comercio de Rosario. La realización de programas de innovación abierta (donde los futuros usuarios de tecnologías Agtech listan ex ante problemas para que las empresas propongan soluciones tecnológicas) y el desarrollo de programas específicos para la validación a campo y la adopción de tecnologías por parte de productores (e.g.: jornadas a campo, programas de certificación de buenas prácticas agrícolas que incluyan tecnologías Agtech) son solo algunas de las acciones que se podrían impulsar en ese sentido.

Desde la oferta, otro espacio viable de intervención pública podría ser el apoyo a los emprendedores para facilitar su participación en programas de incubación y/o aceleración. Tal como se mencionó previamente, estos programas contribuyen en diversos ámbitos del negocio –e. g. aspectos de gestión, contacto con potenciales usuarios y facilitación del acceso a fondos de inversión, entre otros– potenciando las posibilidades de crecimiento y consolidación de las empresas Agtech.

El ecosistema Agtech en su conjunto es relativamente pequeño considerando el tamaño de la economía nacional; sin embargo, tiene el potencial de realizar una contribución crucial a la mejora de la productividad (y la reducción del impacto ambiental) de la cadena agropecuaria. A la vez, está claro que no tiene sentido esperar que emerja un sector que opere como “bala de plata” para la transformación productiva del país; este último objetivo requiere crear las condiciones para que se consoliden y expandan diversos sectores productivos que pueden realizar distintos aportes a aquella transformación (generación de empleo, exportaciones, contribución al aumento de la productividad, etc.).

La industria Agtech se suma a otros sectores de la actividad económica que se vinculan al mundo biológico y que también exhiben un rápido crecimiento sobre la base del talento y las capacidades de su capital humano, y los esfuerzos de innovación que llevan a cabo. Los casos más resonantes en esta materia se dan en el mundo asociado a la biotecnología (ya sea de aplicación vegetal, animal o para la salud humana), en el sector de maquinaria agrícola e implementos (e. g., aquellos ligados a la agricultura de precisión), así como también en otra larga lista de emprendimientos enmarcados dentro de la bioeconomía (desde la producción de biocombustibles, hasta la elaboración de alimentos nutracéuticos o funcionales). Indudablemente, esta serie de actividades altamente innovadoras ofrece al país una oportunidad para el desarrollo económico de forma articulada a uno de sectores con mayor historia y tradición, como lo es la producción y exportación de alimentos. 

Referencias

AgFunder. (2019). AgriFood Tech Investing Report: 18’ year in review. Disponible en https://agfunder.com/research/agrifood-tech-investing-report-2018/. Consultado el 20 de febrero de 2018.

Baldwin, R. (2016) The Great Convergence: Information Technology and the New Globalization.   Harvard University Press.

Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 2018. AGTECH: Mapa de la innovación AgTech en América Latina y el Caribe. Autores: Vitón, Roberto; Castillo, Ana; Lopes Teixeira, Tomas.

Lachman, J. y López, A. (2018). Nuevas oportunidades y desafíos productivos en la Argentina: resultados de la Primera Encuesta Nacional a Empresas de Agricultura y Ganadería de Precisión. Serie Documentos de Trabajo del IIEP, 38, 1-49. http://iiep-baires.econ.uba.ar/ documentos_de_trabajo. 

Trigo, E., Fernández Díez, M. C., Méndez, J. C., y Demichelis, F., Tinghitella, G. y Bert, F. (2018). La revolución Agrotech en Argentina: Financiamiento, oportunidades y desafíos. Banco Interamericano de Desarrollo, Washington, D. C. 1-100. http://dx.doi.org/10.18235/0001154

Vitón, R., Castillo, A., y Lopes Teixeira, T. (2019). AGTECHAGTECH: Mapa de la innovación AgTechAgtech en América Latina y el Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo, Washington, D. C. 1-66. http://dx.doi.org/10.18235/0001788


[1] El sitio especializado en Agtech de AAPRESID menciona que “El término Agtech surge de la combinación de las palabras “agricultural” y “technology”, agricultura y tecnología en inglés. De relativamente reciente uso, abarca una amplia gama de nuevas tecnologías aplicadas a sistemas agropecuarios. Semejante es el caso del término “fintech”, surgido de finanzas y tecnología.”

[2] Se tomó como referencia el tipo de cambio minorista vendedor promedio del 2018 informado por el Banco Nación.