Las oportunidades del litio: más allá de la batería

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Por Andrés López*, Martín Obaya** y Paulo Pascuini***

Durante los últimos años, se han generado fuertes expectativas sobre las oportunidades que ofrecería el litio para la Argentina. La “fiebre” del litio, el “oro” o “petróleo” blanco y la “Arabia Saudita del litio” son algunas de las expresiones utilizadas por la prensa para referirse a ellas. El presidente Macri lo ha señalado en más de una ocasión como uno de los sectores estratégicos para el país. Sigue leyendo “Las oportunidades del litio: más allá de la batería”

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El futbol y el espacio, dos pasiones argentinas I

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Por Andrés López*, Paulo Pascuini** y Adrián Ramos***

En una declaración reciente, el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao sentenció: “Suspender la construcción del ARSAT III es como no ir al Mundial”. Pero, ¿qué relaciona al futbol con los satélites y el espacio? El futbol es una reconocida pasión argentina, con sus máximos logros (dos Mundiales) y sus respectivos héroes (Kempes, Maradona, Fillol, etc.), que todos, aun aquellos que no son amantes de ese deporte, conocemos. La comparación del ministro Barañao es una apuesta a que de acá a un tiempo los trofeos y jugadores de la economía del espacio en Argentina tengan un reconocimiento parecido, como ocurre en naciones como los Estados Unidos. Aquí realizamos un breve repaso de la trayectoria argentina reciente en esta área, y una descripción de quienes son los titulares indiscutibles de nuestro plantel espacial nacional.  Sigue leyendo “El futbol y el espacio, dos pasiones argentinas I”

35.790

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Por Andrés López*, Paulo Pascuini** y Adrian Ramos***

35.790 kilómetros es un poco más del doble de la distancia entre Buenos Aires y Manila, es decir lo que recorreríamos yendo a la capital filipina y volviendo. También es la distancia respecto de la superficie terrestre a la cual un satélite debe posicionarse sobre la línea del Ecuador para rotar alrededor de nuestro planeta a la misma velocidad a la cual éste rota sobre su eje. Luego, contemplando el cosmos desde alguna playa bonaerense o de la filipina Boracay, percibiríamos al satélite como un punto fijo en el cielo, siempre en el mismo lugar a la hora que fuera, como si observáramos un globo que alguien estuviera sosteniendo con un piolín invisible de 35.790 kilómetros de largo desde algún punto de la línea del Ecuador. Sigue leyendo “35.790”