Vaca Muerta y la economía argentina en el largo plazo: una introducción al debate

Andrés López*

Si se me permite el paralelo, para la mayor parte de la sociedad (y para la mayor parte de la clase política) Vaca Muerta sería a la economía argentina lo que Messi fue para la selección de futbol en el último Mundial: la gran esperanza para salir campeón del mundo (y no estuvimos lejos). En este caso, se trataría del campeonato del gas y el petróleo en versión shale. Y en el imaginario popular (y político) esto nos acercaría a la Primera A de otro campeonato, el del desarrollo, que nos viene siendo tan esquivo desde que nos constituimos como Nación moderna.

Lamentablemente, los economistas, siguiendo la tradición inaugurada hace doscientos años por nuestros ilustres antecesores Thomas Malthus y David Ricardo, tenemos la manía de arruinar la fiesta haciendo pronósticos ominosos sobre el futuro. Comencemos por lo básico: la lista de las 10 naciones con mayores reservas de petróleo a nivel mundial incluye solamente un país desarrollado (Canadá). Hay seis naciones árabes, de las cuáles sólo tres tienen niveles de ingreso per cápita relativamente altos (Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Arabes Unidos) –las otras son Irán, Irak y Libia. Y el resto de la lista lo completan Rusia, Venezuela (segunda) y Nigeria. Como se ve, tener mucho petróleo (y en general tener muchos recursos naturales) no siempre es un camino seguro al éxito.

Las explicaciones para que una cosa no conduzca necesariamente a la otra son variadas, y la literatura sobre el tema las ha expuesto de manera bastante clara. En el balance, la discusión sobre la “maldición de los RRNN”, reiniciada con intensidad a partir del criticado paper de Sachs y Warner del 95 (y potenciada en el contexto del reciente boom de precios de las commodities) muestra que no hay nada determinístico en cuanto al impacto de los recursos sobre el desarrollo; todo depende de complejas mediaciones que incluyen canales macroeconómicos, institucionales y productivos (vean este buen paper de Van der Ploeg sobre la cuestión) y el resultado está fuertemente asociado a cuanto capital humano generemos de forma complementaria a los recursos que nos aporte la Madre Naturaleza.

En tanto, los episodios de enfermedad holandesa existen y tienen las consecuencias descriptas por Corden y otros (apreciación cambiaria, cambios en la estructura productiva, etc.), aunque hay un debate sobre cuánto afectan al crecimiento en el largo plazo (ver de nuevo el paper de Van de Ploeg antes mencionado y el survey de Magud y Sosa sobre el tema). Y la experiencia internacional muestra que hay países ricos en RRNN que son también ricos en materia económica (aunque no necesariamente desarrollados), pero también muchos otros que no han logrado salir del subdesarrollo o se han quedado en trampas de ingreso medio.

En Argentina hasta ahora esta discusión se daba básicamente en torno a los productos de nuestra Pampa Húmeda, y en el período más reciente, acerca de la soja principalmente. Y hay una larga tradición de debate acerca de por qué “el granero del mundo” no se convirtió en una nación desarrollada (que incluye como sabemos argumentos sobre estructura productiva, canales institucionales y macroeconómicos, políticas públicas, formas de propiedad, etc.); para decirlo brutalmente, mientras que hay gente que piensa que ser el granero del mundo a la larga nos jugó en contra, otros creen que repetidos intentos de incendiar el granero son en buena medida causantes de nuestros problemas de crecimiento. Si bien hoy pareciera que las propuestas de ir “en contra” de las ventajas comparativas que nos facilita nuestro suelo tienen (afortunadamente) menos aceptación que en el pasado, está claro para cualquier observador que el debate sobre el tema no se ha acallado (y que suma incluso nuevos frentes, como el ambiental).

Y como dice el viejo dicho, “éramos pocos y parió la abuela”, que en este caso nos trajo una vasta formación rocosa llamada, bastante apropiadamente si uno lo mira bien, “Vaca Muerta” (y podría haber más según nos cuenta Fernando Navajas en la charla que estamos posteando en el blog, por ejemplo “Los Molles”, formación que está debajo de la de Vaca Muerta). Y no pasa una semana sin que uno lea algo acerca del tema, generalmente en tono entusiasta, acerca de todo el bien que nos traerán, en forma de divisas, empleos e inversiones, las aparentemente enormes reservas de gas y petróleo escondidas bien debajo del suelo de la provincia de Neuquén.

En este escenario, desde la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (Departamento de Economía-Instituto Interdisciplinario de Economía Política/IIEP-Maestría en Economía) nos propusimos abrir un espacio de debate sobre el tema, y comenzamos convocando a la charla cuyo video pueden ver acá. Del encuentro participaron dos prestigiosos economistas que conocen mucho tanto de cuestiones específicamente vinculadas a la industria petrolera como macroeconómicas en general: Nicolás Gadano (CIPPEC) y Fernando Navajas (FIEL-UBA-UNLP).

La motivación de la charla pasaba por dos preguntas básicas:

  1. Cuál es realmente el potencial de Vaca Muerta (de ahora en más VM)?
  2. Es realmente cierto que a mayor éxito de VM, mejor le irá a la economía argentina en el futuro?

Para resumir discusiones conocidas, digamos que la segunda pregunta, la pregunta que la mayor parte de la sociedad y de los políticos no se esperan (o prefieren no hacerse), se justifica a la luz de los potenciales riesgos que existen al menos en dos áreas clave, a saber:

  1. Así como las vacas vivas pueden contraer una enfermedad grave para ellas y sus dueños (la aftosa), la VM, si tuviera el nivel extraordinario de reservas extraíbles que se ha difundido por diversos lados, podría traer a la economía argentina otra enfermedad, la “holandesa”. Y esto podría acarrearnos problemas importantes en varios frentes (por ejemplo, qué tipo de estructura productiva se generaría en esas circunstancias, y cuáles serían sus consecuencias en términos de cantidad y composición del empleo? –pregunta que desvela a nuestro colega Daniel Heymann).
  2. Si realmente nos convirtiéramos en los Emiratos Argentinos (o Neuquinos) del petróleo y el gas, qué impactos institucionales acarrearía esa transformación? A diferencia de algunos países africanos, el peligro de guerras civiles es (por suerte) nulo, pero otros no lo son tanto. Por ejemplo, el riesgo que supone la llamada “voracidad fiscal” y sus correlatos políticos, esto es, que los gobiernos intenten apropiarse de una parte excesiva de las rentas, y en lugar de emplearlas para generar más y mejor capital humano o infraestructura, las usen de forma clientelística, generando impactos negativos en materia de equidad inter-temporal, marco institucional (corrupción, disputas por las rentas, menor accountability de las decisiones de gobierno) y macroeconómicos (acentuando los ciclos de bonanza y depresión propios de productos con precios volátiles como los RRNN).

Por cierto, hay otras cuestiones relevante para el debate sobre el tema, incluyendo aspectos ambientales (uso del agua básicamente), la posibilidad o no de la existencia de efectos derrame o encadenamientos importantes (pensemos que Australia o Canadá son grandes exportadores de bienes y servicios para la industria minera por ejemplo), los efectos sobre la economía neuquina, cómo salir de la ya alta dependencia respecto de los recursos no renovables que tiene la matriz energética argentina (y que VM reforzaría), etc. Sin embargo, para esta primera charla preferimos concentrar el interés en las dos preguntas arriba mencionadas (aunque también, como verán, los expositores aludieron a algunas de estas otras cuestiones importantes).

Ustedes podrán sacar sus propias conclusiones sobre el debate mirando el video de la charla y leyendo las presentaciones colgadas acá. Como introducción les diría que con relación a las dos preguntas de arriba, mi resumen muy esquemático de lo discutido sería el siguiente:

  1. Para bien o para mal, VM no nos va a convertir en una gran potencia exportadora de hidrocarburos, aunque puede ayudar a reducir nuestra crisis de abastecimiento energético y eventualmente generar, dentro de unos años, saldos exportables en petróleo (y por ende esto puede aliviar los actuales problemas fiscales y externos derivados de la necesidad de importar combustibles). Si bien naturalmente hay incertidumbre acerca del real potencial de la formación (y considérese además que más allá del potencial “físico” acá hay una cuestión de precios locales e internacionales, ya que las enormes inversiones requeridas solo se justifican con valores altos para el petróleo y el gas), tanto Gadano como Navajas coincidieron en que el peligro de contraer una enfermedad holandesa en el sentido tradicional son muy bajos. O sea que el resto de los productores transables del país pueden estar tranquilos por este lado en el largo plazo (aunque no necesariamente los neuquinos …). Más aún, como mencionaron ambos especialistas, no está claro a qué ritmo se podrán explotar los recursos que se encuentran en VM ya que hay que disponer de mucho capital (escaso hoy en la Argentina, y cuyo costo internacional quizás crezca en el futuro próximo) y tecnología (que estaría disponible en cuanto a knowhow técnico –en donde podemos esperar además que la curva de aprendizaje se recorra de modo más o menos rápido-, pero no necesariamente desde el punto de vista del acceso a las maquinarias especializadas requeridas, que aparentemente tienen un stock limitado y están muy ocupadas por la industria estadounidense). También hay algunas cuestiones de derechos de propiedad pendientes que podrían demorar el proceso. En suma, el peligro de enfermedad holandesa es muy bajo.
  2. Pero esto no significa que nos libremos de los otros costados potencialmente problemáticos, incluyendo: i) algún problema de apreciación cambiaria importante, aunque temporal, podría haber en el caso de que se concreten inversiones fuertes en VM; ii) emergerán (ya emergieron de hecho con el tema de la discusión sobre la nueva ley petrolera) disputas posiblemente fuertes en torno al reparto de la renta (no sólo entre públicos y privados, sino también entre los distintos niveles de gobierno); iii) el peligro de “gastar a cuenta” (tanto para los gobiernos nacionales como provinciales) es muy fuerte, y especialmente dañino si luego los frutos de la fiesta no son tan abundantes (y a quien preferirán creer los gobernantes, a los que pronostican un futuro de esplendor hidrocarburífero, o a las más cautelosos como Gadano y Navajas?).

Pasen yvean (y opinen). Esperamos tanto desde la Facultad como desde este blog que esta sea la apertura de un espacio de debate permanente acerca de este tema que seguramente nos tendrá entretenidos durante un buen tiempo a los argentinos.

 

PD: algunas referencias que me parecen útiles para el debate sobre RRNN y desarrollo

  1. Vean el sitio deOxCarre dedicado a estudiar los problemas de economías ricas en RRNN y que ha producido muchos y muy buenos trabajos sobre el tema en sus distintas aristas
  2. El Banco Mundial ha producido varias cosas interesantes en años recientes, incluidos los cálculos sobre “capital natural”, el informe de Sinnott et al de 2011 y los trabajos de Daniel Lederman y William Maloney.
  3. Más cerca, la Red Sudamericana deEconomía Aplicada, ha organizado, junto con otras instituciones de la región como el BID y Fedesarrollo, varias reuniones sobre el tema RRNN y desarrollo en América del Sur y ha editado un par de libros conteniendo las presentaciones realizadas en dichos eventos, además de las notas breves sobre la cuestión publicadas en el Observatorio Económico de la Red.

 

*Doctor en Economía (Universidad de Buenos Aires). Director del Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT). Director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad de Buenos Aires) y Profesor Titular Regular de dicha casa de estudios en la materia Desarrollo Económico.

 

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3 comentarios sobre “Vaca Muerta y la economía argentina en el largo plazo: una introducción al debate

  1. Muy interesante el artículo. Creo que hay que empezar a discutir en serio el potencial de VM pero para eso es necesario partir de proyecciones lo más acertadas posible. Hace poco escribí un artículo sobre el tema para un blog de estudiantes y egresados de la FCE ( http://fcedebate.wordpress.com/2014/08/24/independencia-energetica-en-un-contexto-dinamico-y-si-hablamos-en-serio-del-fracking/ ) . El mismo tiene como objetivo evaluar el verdadero potencial de VM tomando como base la experiencia del caso norteamericano en base a un trabajo de la Energy Policy Forum, en el que se vuelcan los últimos datos de la producción de los yacimientos de shale en el país del norte, y otro de la Fundación Bariloche, en el que se recalculan los recursos aprovechables tomando como referencia el factor decreciemiento de los pozos en EEUU. También se hace referencia al rol que jugaron los operadores financieros en la sobreestimación de los activos shale. Espero que aporte algo al debate. Saludos.

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    1. Gracias Eduardo, por lo que veo tus argumentos van en la misma dirección que los de Navajas y Gadano, esto es, las reservas no serían tan excepcionales …

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      1. A mi criterio es inevitable la enfermedad holandesa en Argentina a causa de la magnitud de las inversiones necesarias para gestionar el yacimiento en cuestión. No veo que la curva de oferta agregada de la economía se pueda mover tanto como para neutralizar la revaluación del tipo de cambio inherente a la afluencia desmedida (y tal vez desordenada) de capitales, en 2016 o antes. Serán un par de años o tres hasta que el derrame producido por la explotación de Vaca Muerta permita que las variables en juego tiendan nuevamente al equilibrio, y mientras tanto, tendremos que convivir con fuerte desempleo, caída de las exportaciones no petrolíferas a niveles que, probablemente, hagan necesario subsidiar al sector agropecuario, por ejemplo, y necesidad de políticas de asistencia social muy amplias dado que, quienes queden desplazados del sistema, en su mayoría, también quedarán tecnológicamente obsoletos al momento en que la economía pueda demandar nuevamente empleo y,por lo tanto, no serán reinsertables debiendo dejar su lugar a la generación siguiente, por lo menos.

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