Los caminos de Richard Thaler

thaler

Por Daniel Aromí*

Este año, el Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel fue otorgado a Richard Thaler. En esta breve nota intentaremos repasar sus contribuciones. Adicionalmente, analizaremos lo que este premio revela sobre la evolución de la disciplina.

En primer lugar, más allá de la frecuencia con que se utiliza el término, vale destacar que la palabra “irracionalidad” dificulta el análisis de la obra del investigador. De sus estudios no se desprenden imágenes de agentes económicos absurdos que no razonan. La idea de una épica batalla entre “racionalidad” e “irracionalidad” dirige la discusión a un rumbo oscuro que impide una discusión constructiva.

Más modestamente, acá se sugiere que las contribuciones de Thaler demuestran un fuerte interés por la forma en que los agentes económicos procesan información, los mecanismos que guían la toma de decisión y las valoraciones sociales que motivan la conducta. Adicionalmente, el estudio de estos aspectos no está motivado por un interés en demostrar que ciertos modelos tradicionales son falsos.[1] La justificación de la obra reside en un interés por mejorar nuestra comprensión de diversos y complejos fenómenos económicos.

Un repaso parcial de sus contribuciones

El comité que otorgó el premio destacó tres áreas en las que se identifican importantes contribuciones de Thaler: límites cognitivos, decisiones intertemporales y preferencias sociales.[2] Adicionalmente, se mencionan trabajos aplicados al campo de las finanzas. Sin aspirar a una descripción exhaustiva, a continuación se señalan algunas contribuciones de relevancia.

En un trabajo que resume en buena medida su perspectiva, Thaler (1985,1999) apunta al estudio de la “contabilidad mental”. Estableciendo una semejanza con la contabilidad de las corporaciones, el académico utiliza este concepto para referirse a la forma en que los agentes procesan información, categorizan gastos y evalúan resultados. Ante recursos cognitivos limitados, los agentes recurren a estrategias de “contabilidad mental” que simplifican la tarea. El investigador enfatiza que las estrategias elegidas tienen impacto sobre los comportamientos. Estas ideas están inspiradas, en parte, por la teoría de toma de decisión desarrollada por Kahneman y Tversky (1979).

Como resultado de adoptar esta perspectiva, surgen numerosos escenarios en los que la conducta se desvía de lo que se esperaría bajo marcos conceptuales tradicionales (por ej. el modelo de maximización de la utilidad). Los agentes manifiestan importantes diferencias entre la valuación de un bien o servicio según se considere la opción de compra o la opción de venta. Los costos hundidos afectan decisiones de consumo. La frecuencia con la que se evalúan pérdidas o ganancias impacta sobre las decisiones de inversión en activos riesgosos. Los presupuestos asociados a distintas categorías de bienes restringen las decisiones de gasto. La propensión a gastar varía según la fuente de ingresos o el tipo de riqueza. Como postula el título del trabajo de 1999, estos diversos ejemplos sugieren que la contabilidad mental importa.

Un segundo grupo de contribuciones se relaciona con el estudio de las decisiones intertemporales. En un trabajo coautoreado con Shefrin, se propone un modelo de decisiones intertemporales en el que hay un conflicto entre un planeador y un ejecutante.[3]  En esta historia, el ejecutante es miope, es decir, se enfoca demasiado en cuestiones de corto plazo. El planeador tiene una visión de más largo plazo y está interesado en influir sobre el comportamiento del ejecutante. Sin apuntar a trastornos psicológicos, esta representación captura, en forma reducida, circunstancias en las que las evaluaciones  que guían la toma de decisión utilizan distintos mecanismos cognitivos según el contexto. Estos modelos teóricos recibieron apoyo empírico a través de experimentos desarrollados por el mismo autor (Thaler 1981).

Unas décadas más tarde, esta perspectiva ha sido sustentada por estudios que documentan actividad cerebral en contextos de toma de decisión. McClure y coautores (2004) mostraron que algunas regiones evolutivamente antiguas del cerebro se activan al evaluar decisiones que tienen un impacto inmediato pero no se activan al evaluar decisiones que tienen un impacto alejado en el tiempo.

Un tercer grupo de trabajos, se vincula con las preferencias sociales, es decir, circunstancias en las que los agentes están motivados por el bienestar de otros actores o por creencias acerca de lo que es justo en una sociedad. Para analizar estas cuestiones, junto a coautores, Thaler propuso e implementó un conjunto de experimentos simples pero informativos.[4] Estos ejercicios capturaron en forma transparente situaciones en las que las decisiones económicas están influenciadas por evaluaciones del bienestar de otros actores y por opiniones sobre asignaciones justas. Adicionalmente, también junto con coautores, llevó a cabo encuestas que fueron utilizadas para proponer una teoría sobre la forma en que los agentes juzgan distintas circunstancias relevantes en economía.[5] A partir de esta evidencia, desarrollaron una teoría sobre las opiniones de justicia en contextos de poder de mercado y de relaciones contractuales. Los autores argumentan que estas opiniones pueden tener un impacto sobre el funcionamiento de mercados y los contratos.

Por último, corresponde observar las contribuciones de Thaler al campo de las finanzas. Entre sus trabajos junto a coautores, se encuentran análisis de sobrerreacciones en mercados financieros[6], anomalías en el valor de fondos de inversión[7] y de compañías controladas[8]. Adicionalmente, en Benartzi y Thaler (1995) se propone una explicación a la anomalía de la prima de riesgo (“equity premium puzzle”) que recurre a la perspectiva de contabilidad mental antes descripta.

Anomalías vs. paradigma en evolución

Más allá de haber documentado evidencia inconsistente con esquemas de análisis convencionales, las contribuciones de Thaler necesitan ser juzgadas en términos de su impacto sobre interpretaciones de fenómenos  o recomendaciones de política en el centro del análisis económico. A continuación, a modo de ilustración, identificamos ejemplos que sugieren que las ideas promovidas por el autor han cobrado relevancia en la discusión de temas sustanciales.

Un primer ejemplo está dado por un reciente trabajo sobre el impacto de subsidios alimenticios sobre las decisiones de gasto de los hogares (Hastings y Shapiro 2017). El estudio indica que, como respuesta a estos beneficios, se observa una gran propensión a gastar en alimentos. Es decir, estos programas tienen un importante impacto expandiendo el gasto en alimentación. Este resultado no es esperado si se supone que los hogares eligen sus canastas de consumo flexiblemente. Los autores argumentan que el comportamiento observado es consistente con actores que, en línea con lo propuesto bajo la perspectiva de contabilidad mental, categorizan los tipos de gastos y los tipos de ingreso.

La influencia de las ideas de Thaler también puede ser identificada en el contexto de las decisiones de ahorro de los hogares. Según los modelos y la evidencia comentada anteriormente, los hogares pueden encontrar dificultades a la hora de implementar los senderos de ahorro deseados. La perspectiva cortoplacista del ejecutante conspira con los planes de largo plazo. En este contexto, surge un rol para mecanismos que afecten o restrinjan el comportamiento. En la versión del “paternalismo libertario”, concepto propuesto junto a Sunstein[9], existe espacio para pequeñas intervenciones que favorezcan comportamientos consistentes con los objetivos del planeador.[10] Los recordatorios y el diseño estratégico de formularios constituyen ejemplos de este tipo de intervenciones. Desde una perspectiva más tradicional y paternalista, el problema de inconsistencia temporal implica que el nivel de ahorro va a ser típicamente insuficiente y, por lo tanto, justifican reglas que imponen aportes obligatorios a los trabajadores o programas que garantizan ingresos a adultos mayores.

En los estudios del ciclo económico, las rigideces nominales constituyen un elemento de interés. En particular, la rigidez de los salarios a la baja es uno de los mecanismos que puede contribuir a la amplificación del ciclo económico. Las contribuciones sobre preferencias sociales mencionadas en la sección anterior pueden explicar la rigidez en los salarios. Si los salarios pasados son utilizados como un punto de referencia para identificar el nivel justo de salarios, una baja en los salarios puede ser juzgada como injusta. En este contexto, los contratos nominales rígidos emergen como una forma de evitar percepciones negativas que podrían resultar en conflictos o mal desempeño.[11]

Por último, vale aclarar que los estudios sobre anomalías en finanzas desarrollados por Thaler han contribuido a una visión más balanceada sobre la eficiencia con que los mercados financieros agregan información. En particular, su trabajo relacionado con la sobrerreacción en los precios de los activos ha sido validado por un estudio que confirmó la presencia de este tipo de patrones en un amplio conjunto de mercado de activos (Asness et al. 2013).

Concluyendo, los trabajos de Richard Thaler documentan anomalías en múltiples campos de la economía. Adicionalmente, como sugiere esta breve lista, su perspectiva impactó sobre la forma en que se piensan problemas importantes en economía. En nuestro rol como analistas de la realidad económica, sus contribuciones nos empujan a prestarle mayor atención a la forma en que los actores económicos guían su comportamiento y a sus opiniones sobre justicia.

* Ph.D. in Economics, University of Maryland at College Park.  Master en Economía, Universidad de San Andrés. Es Investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-Baires) y se desempeña también como docente de grado y de posgrado en diversas universidades del país. Su principal área de interés es la economía conductual y sus aplicaciones.

Referencias:

Akerlof, G. A., & Yellen, J. L. (1990). The fair wage-effort hypothesis and unemployment. The Quarterly Journal of Economics105(2), 255-283.

Asness, C., Moskowitz, L. & Pedersen, L. (2013). Value and Momentum everywhere. Journal of Finance, 68(3), 929-985.

Benartzi, S., & Thaler, R. H. (1995). Myopic loss aversion and the equity premium puzzle. The quarterly journal of Economics110(1), 73-92.

Bondt, W. F., & Thaler, R. (1985). Does the stock market overreact?. The Journal of finance40(3), 793-805.

Hastings, J. S., & Shapiro, J. M. (2017). How Are SNAP Benefits Spent? Evidence from a Retail Panel (No. w23112). National Bureau of Economic Research.

Kahneman, D., Knetsch, J. L., & Thaler, R. H. (1986a). Fairness and the assumptions of economics. Journal of business, S285-S300.

Kahneman, D., Knetsch, J. L., & Thaler, R. (1986b). Fairness as a constraint on profit seeking: Entitlements in the market. The American economic review, 728-741.

Kahneman, D., & Tversky, A. (1979). Prospect theory: An analysis of decision under risk. Econometrica: Journal of the econometric society, 263-291.

Lamont, O. A., & Thaler, R. H. (2003). Can the market add and subtract? Mispricing in tech stock carve-outs. Journal of Political Economy111(2), 227-268.

Lee, C., Shleifer, A., & Thaler, R. H. (1991). Investor sentiment and the closed‐end fund puzzle. The Journal of Finance46(1), 75-109.

Sunstein, C. R., & Thaler, R. H. (2003). Libertarian Paternalism. American Economic Review93, 175.

Thaler, R. (1981). Some empirical evidence on dynamic inconsistency. Economics letters8(3), 201-207.

Thaler, R. (1985). Mental accounting and consumer choice. Marketing science4(3), 199-214.

Thaler, R. H. (1999). Mental accounting matters. Journal of Behavioral decision making12(3), 183.

Thaler, R. H., & Shefrin, H. M. (1981). An economic theory of self-control. Journal of political Economy89(2), 392-406.

 

[1] Los modelos son falsos por definición, es decir, constituyen representaciones simplificadas de la realidad.

[2] El documento en el que se detallan los motivos por los que se le otorga el premio a Richard Thaler puede ser encontrado en: https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2017/advanced-economicsciences2017.pdf

[3] Shefrin y Thaler (1981).

[4] Kahneman et al. (1986a).

[5] Kahneman et al. (1986b).

[6] De Bondt y Thaler (1985).

[7] Lee, Shleifer y Thaler (1990).

[8] Lamont y Thaler (2003).

[9] Thaler y Sunstein (2003)

[10] Implícitamente se conjetura que la perspectiva del agente como planeador es la que más cercanamente refleja sus auténticos objetivos.

[11] Akerlof y Yellen (1990) muestran características emergentes de un mercado de trabajo en el que las preferencias sociales son protagonistas.

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