La apreciación del dólar y los precios de las commodities

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Por Osvaldo Kacef*

Las turbulencias en los mercados de cambios y financieros observadas en el último mes, que se vivieron con particular intensidad en la economía argentina, tuvieron una estrecha relación con la apreciación del dólar. El fortalecimiento del dólar genera un cambio en la orientación de los flujos de capitales a favor de una mayor demanda de activos en dólares y en detrimento de una menor demanda de activos expresados en otras monedas, en especial de los llamados mercados emergentes.

Los cambios previstos en la política monetaria norteamericana y la relativa fortaleza de la economía de los Estados Unidos en comparación con otras economías desarrolladas, aumentan la probabilidad de que este fenómeno sea relativamente perdurable[1]. De confirmarse esto, se trataría de una muy mala noticia para las economías sudamericanas, no solo por su impacto sobre los mercados financieros, sino también por el efecto que tendría sobre los ingresos por exportaciones y por lo tanto sobre el saldo de la cuenta corriente y sobre el crecimiento de los países de la región.

Gráfico 1

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Como puede observarse en el gráfico 1, hay una asociación negativa bastante marcada entre la evolución de la moneda norteamericana y los precios de los productos básicos. El debilitamiento del dólar acompañó al aumento de los precios de las commodities observado entre 2002 y 2008, antes de la crisis financiera internacional y, por el contrario, la recomposición del valor del dólar, luego de la crisis, se reflejó en la caída de los precios de las commodities entre 2012 y 2016.

La principal razón de esta asociación tan estrecha es que como los precios de los productos básicos se fijan en dólares, cuando el valor del dólar cae son necesarios más dólares para comprar la misma cantidad de commodities y lo contrario ocurre cuando el valor del dólar aumenta. Otra razón es que las commodities son activos globales y su demanda, y por lo tanto su precio, cae cuando aumenta la demanda de activos financieros en dólares.

De esta forma, si se confirma la expectativa de que el dólar continúe fortaleciéndose respecto del resto de las monedas y esto impacta negativamente sobre los precios de las commodities, tal como ha ocurrido en el pasado, aquellos países cuya pauta de exportaciones es relativamente intensiva en este tipo de productos pueden sufrir una merma significativa en sus ingresos de divisas.

Este puede ser el caso de las economías de América del Sur, en las que, como se puede ver en el gráfico 2, la participación de los productos básicos en el total exportado es muy significativa y alcanza, en la mayor parte de las economías de la región, porcentajes que oscilan entre 85% y 95%. La excepción la constituyen Argentina, Brasil y, en menor medida Uruguay, en los que, de cualquier manera, los porcentajes de participación se ubican por encima de los dos tercios de las ventas externas totales.

Gráfico 2

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Por otra parte, dependiendo del grado de apertura de estas economías, medido como el ratio entre exportaciones y PIB a precios corrientes, las exportaciones de productos básicos representan en algunos casos un porcentaje muy significativo de la actividad económica de los países analizados, como se muestra en el gráfico 3. La importancia de la soja en Paraguay, del cobre en Chile y de los hidrocarburos en Bolivia hace a estas economías muy dependientes de la actividad desarrollada por los sectores productores de materias primas. En un escalón inferior, también se observan porcentajes relativamente elevados en Perú con los metales, en Ecuador con los hidrocarburos y en Uruguay con productos agropecuarios.

Gráfico 3

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En suma, si se confirman las perspectivas de una profundización del proceso de fortalecimiento del dólar observado recientemente, ello acarreará dificultades para la macroeconomía en general y para los sectores externos en particular, de los países de América del Sur. La probable disminución de los precios de las materias primas podría originar menores ingresos de divisas provenientes de las exportaciones y ello puede alterar el equilibrio externo, dando lugar a una combinación de depreciación de las monedas de los países de la región y mayores necesidades de financiamiento externo. En muchos casos, en la medida en que los ingresos fiscales están positivamente asociados a los ingresos por exportaciones, esto puede dar lugar a una caída de los ingresos fiscales[2]. Finalmente, las perspectivas de crecimiento de estas economías se verán también severamente amenazadas.

* Economista egresado de la Universidad de Buenos Aires y Master en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro.  Profesor titular de Macroeconomía 1 en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, profesor de Finanzas Internacionales I y II en la Maestría en Relaciones Económicas Internacionales de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, profesor de Macroeconomía en el ISEN y profesor de Economía 2 en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella.


[1] Ver por ejemplo, Mohamed El-Erian, “Managing the Risk of a Rising Dollar, Project Syndicate, 14 de Mayo de 2018

[2] Ver Juan Pablo Jiménez y Varinia Tromben, “Fiscal policy and the commodities boom: the impact of higher prices for non-renewables in Latin America and the Caribbean”, Revista de la CEPAL, diciembre de 2006.

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