Las proyecciones del programa con el FMI: crecimiento y cuentas externas

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Por Ricardo Carciofi[1]

La reciente publicación de la Segunda Revisión del Programa de Standby de la Argentina con el FMI permite destacar algunos rasgos del escenario de corto y mediano plazo que abarca el informe: 2019-2023.

En esta nota se realizan breves observaciones referidas a las proyecciones de crecimiento y de las cuentas externas. Los comentarios se centran en las previsiones de la Segunda Revisión (Diciembre 2018) y también se hacen comparaciones con los datos de la Primer Revisión (Octubre 2018).

 

  1. Proyección de crecimiento y cuenta corriente.

El cuadro siguiente resume la información relevante.

 

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  • La previsión del programa indica un pronóstico de bajo crecimiento: 1,4 % anual acumulativo entre 2018 y 2023. Cabe señalar que entre los extremos del período 2011-17, la economía argentina creció tan sólo 2,5%. O sea que de cumplirse la proyección del FMI se cumplirían 12 años con un ritmo de actividad que, en promedio, sería inferior a la tasa de crecimiento de la población.

 

  • Se describe una trayectoria gradual a lo largo del período. Superada la fase recesiva (2018-19), en 2020 resultaría +2,7% para luego situarse en el entorno de 3,5%.

 

  • La baja tasa de crecimiento refleja, en parte, el control de la demanda agregada necesario para obtener los resultados de consolidación fiscal del programa. Además, la tasa de inversión es baja en el período proyectado –alrededor de 15,5 % del PBI.

 

  • No obstante el bajo crecimiento y de los factores de demanda, la cuenta corriente es negativa en todos y cada uno de los años. Además de la carga de intereses, como se verá más abajo, el perfil de la cuenta corriente se relaciona con las posibilidades de generación de divisas a través del comercio. El FMI supone que la inversión extranjera neta cubriría entre 40 y 50 % del desequilibrio externo corriente entre 2020 y 2023.[2]

 

  • Finalmente, un aspecto a destacar es que las proyecciones de crecimiento y cuenta corriente son prácticamente similares entre la primera y segunda revisión. Esto no ocurre así en las estimaciones de comercio, en particular con el cálculo de exportaciones, según se detalla en el punto siguiente.

 

2. El panorama del comercio.

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  • Se prevé alcanzar un total de exportaciones de bienes y servicios de casi us$ 110 mil millones en 2023. Es una meta 10 % superior al Programa “Argentina Exporta” recientemente anunciado por el gobierno.

 

  • La tasa de crecimiento en volumen físico de las exportaciones es 5,5% anual acumulativo para el período 2018-2023. La trayectoria es peculiar: las X de bienes darían un salto en 2019 (12,7%) para luego ubicarse en el entorno del 5%. La tasa de crecimiento de las X en 2019 resulta singular tanto a la luz de la trayectoria de esta variable en los años previos, como del cambio que se observa entre la revisión de Octubre (7,7%) y la nueva estimación de Diciembre. No obstante, la previsión del FMI para 2019 es marcadamente inferior a la contenida en el presupuesto presentado por el Ejecutivo en el mes de Setiembre (20,9 %).

 

  • Se observan importantes cambios entre uno y otro ejercicio de proyección del FMI en cuanto al valor exportado. En primer término, la revisión de Diciembre exhibe un monto total de exportaciones (2018-23) 14,4% superior al ejercicio de Octubre. El factor principal que supone esta revisión alcista es la exportación de servicios.[3] En la revisión de Diciembre se proyecta un valor de venta externa de servicios 31,5% más alta que el cálculo de Octubre. Más allá del nivel de tipo de cambio real, el informe no explicita las razones que avalan la mayor venta externa de servicios en tales magnitudes. Cabe asimismo mencionar, que en el Presupuesto 2019 se aprobaron derechos que gravarán también las exportaciones de servicios hasta el año 2020 inclusive.

 

  • La contracción de M prevista para 2019 presenta una trayectoria peculiar: la elasticidad respecto del PBI presenta un coeficiente (5.8) que resulta marcadamente superior a 2018 y a los otros años de la proyección. La razón es que en el ejercicio de Diciembre, el FMI ha previsto que será precisamente 2019 el año donde la cantidad de las importaciones de bienes experimenten su mayor caída (9,8%). En la proyección de Octubre se pronosticaba que este descenso significativo ocurriría en 2018, resultado que no fue tal, según lo muestran los recientes datos del INDEC. En el período 2020-23 la elasticidad se aproxima a los registros históricos y parecen ser más realistas que los utilizados en la Primer Revisión.

 

  • Como se vió arriba, el año 2019 es el que exhibe el menor desequilibrio de la cuenta corriente. Ahora bien, para alcanzar ese resultado parece clave que se cumplan las dos hipótesis de la Segunda Revisión que se puntualizaron arriba: uno, el incremento de las X de bienes y la mayor venta de servicios; dos, la caída de valor de las M, pronosticada en alrededor de 13,8% para este año 2019.

 

  • No obstante que la proyección de exportaciones supone un crecimiento superior a los registros históricos de la década previa, la balanza comercial resulta positiva solamente en 2018 y 2019. Una vez que la economía se inscribe nuevamente en una trayectoria de crecimiento, el saldo de comercio se torna negativo. Este resultado pone de manifiesto cómo el estancamiento exportador de largo plazo que ha experimentado Argentina constituye una restricción al crecimiento. A modo de referencia, cabe tener presente que las cantidades exportadas a mediados de 2018 eran similares a los registros observados en 2005.

 

  • A pesar de la baja tasa de crecimiento y del manejo de la demanda agregada que implica el programa con el FMI, la cuenta corriente resulta deficitaria en todos los años.

 

  • La hipótesis de X totales de la Segunda Revisión exhibe mayores ingresos en dólares (14,4%), que se atribuyen principalmente al dinamismo de los servicios, aunque no se observan fundamentos para tal mejor pronóstico. En consecuencia, parece plausible asumir que la proyección de X puede ser de difícil cumplimiento, especialmente para 2019, y que será clave mantener un nivel de tipo de cambio real compatible con la expansión proyectada.

 

  • Con la excepción de 2018 y 2019 donde se produce la caída del nivel de actividad, el balance comercial de bienes y servicios es deficitario. Por tanto, aún descontando la carga de intereses y la eventual contribución de la inversión extranjera directa, Argentina necesita financiamiento para cubrir su cuenta comercial.

 

  • Esta situación de astringencia en la generación de dólares corrientes se observa en el contexto de un programa austero en el manejo de la demanda agregada motivado por la consolidación fiscal y de una proyección optimista de X. Se implica de aquí que una aceleración de la absorción doméstica o eventuales menores ingresos de exportación harían aún más necesario el financiamiento externo.

 

  • En síntesis, y con independencia de cómo Argentina conduzca su relación con el FMI, el país necesita acceso a los mercados internacionales. La restricción dominante es el desempeño exportador. En ausencia de un shock favorable de los ingresos externos, el consumo y la inversión doméstica estarán limitados por la disponibilidad de financiamiento.

 

[1] Investigador Invitado, IIEP-UBA

[2] Ver Informe Segunda Revisión, Cuadro 2.

[3] Ver Informe Segunda Revisión, Cuadro 2.

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