La economía es “fácil” o “difícil”? Planck vs Scalabrini Ortiz

planckvs

Por Andrés López* [1]

A priori parece difícil encontrar conexiones entre los personajes de esta breve nota. Uno fue un renombrado físico, ganador del Premio Nobel en 1918 y conocido como fundador de la llamada teoría cuántica. El otro, un intelectual nacionalista que ejerció de historiador, ensayista y periodista, además de cultivar la actividad política. No conozco nada o casi nada acerca de sus ideas o sus teorías, en un caso porque no me he dedicado a la física y en el otro porque nunca me he sentido atraído por el tipo de literatura que producía Scalabrini Ortiz. Pero dado que acá no se trata de comparar ambas figuras ni su pensamiento (algo que sería claramente insensato por otro lado), estas carencias mías, creo, no resultan un obstáculo para la cuestión que quiero discutir.

La conexión esotérica entre ambos es que en algún momento expresaron ideas acerca de su visión de la economía como disciplina científica (o quizás no tan científica para Scalabrini) y estas ideas, en particular en el caso de Scalabrini, han cobrado a posteriori cierta vida propia, independiente seguramente de la intención de ambos (es usual que lo que dicen las personalidades notorias muchas veces sea empleado de maneras muy distintas a las que hubieran previsto aquéllas, será el famoso “precio de la fama”).

Scalabrini Ortiz escribió o dijo en algún lado la siguiente frase:

“Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros”.

En tanto, John Maynard Keynes nos relata la siguiente anécdota respecto de un encuentro con Planck:

Professor [Max] Planck, of Berlin, the famous originator of the Quantum Theory, once remarked to me that in early life he had thought of studying economics, but had found it too difficult! Professor Planck could easily master the whole corpus of mathematical economics in a few days. He did not mean that! But the amalgam of logic and intuition and the wide knowledge of facts, most of which are not precise, which is required for economic interpretation in its highest form is, quite truly, overwhelmingly difficult for those whose gift mainly consists in the power to imagine and pursue to their furthest points the implications and prior conditions of comparatively simple facts which are known with a high degree of precision”.

Del contexto en el cual Planck dijo esta frase no tenemos más datos, pero la interpretación de Keynes respecto de su sentido parece sensata. Tampoco conozco el contexto en el cual se inserta la frase de Scalabrini, pero hoy en día su interpretación o uso más común es literalmente que los asuntos económicos son bastante fáciles de comprender y que los economistas somos propensos a desarrollar teorías complejas (o más bien complicadas) acerca de ellos. Estas teorías, en el mejor de los casos, serían una masturbación intelectual y, en el peor, un directo intento de estafar intelectualmente a nuestros interlocutores y venderles algún buzón (usualmente “antipatriótico”).

Lamentablemente, me temo que las cosas no son tan simples como pensaba Scalabrini (dado que las cosas seguramente hoy son aún menos simples que en su época, quienes repiten su frase como un mantra están aún más confundidos me temo). No me voy a meter en la discusión, inútil e insensata, acerca de si “entender” los fenómenos del mundo de la física es una tarea más o menos difícil que la que nos toca a los economistas, pero simplemente quiero recordar algunas características de los fenómenos económicos que hacen particularmente arduo tanto su análisis, como, fundamentalmente, el hacer predicciones sobre su evolución futura (esto más allá de las limitaciones intelectuales que podamos tener los que practicamos esta disciplina).

En primer lugar, los sistemas económicos son resultado de interacciones (que como bien decía Marx no siempre son visibles para quienes participan de ellas) densas y no siempre repetitivas entre una enorme cantidad de agentes heterogéneos, cuyo comportamiento no podemos predecir, que actúan buscando intereses particulares en base a información incompleta, en contextos inciertos, y toman decisiones sobre bases no siempre “racionales”. En segundo lugar, esos sistemas están dotados, siguiendo a Hayek en su discurso de aceptación del Premio Nobel en 1974 de una “complejidad esencial”, esto es, son “estructuras cuyas propiedades características sólo pueden mostrarse por modelos integrados por un número relativamente grande de variables”. Dado que usualmente no conocemos todas las variables relevantes, y no siempre resulta fácil conocer los datos actuales y precisos de las variables que podemos identificar como relevantes, nuestros pronósticos sobre los hechos de la economía, en general, nunca podrán ser certeros, sino, como decía Hayek, “de patrón”. Finalmente, las economías son sistemas evolutivos, cuyas trayectorias se caracterizan por mostrar propiedades no lineales y de path dependence. Los agentes de esos sistemas aprenden a medida que actúan, y se adaptan, de maneras no siempre predecibles ex ante, ante modificaciones en el contexto (pero también generan con sus acciones, de manera intencional o no intencional, cambios en el sistema en el que operan). Y si se quiere, a todo esto le podemos agregar el impacto de los dados que cada tanto caen sobre el paño verde y cambian todo el tablero …

Descubrir las leyes que guían el movimiento de la Luna en torno a la Tierra fue un enorme logro científico, incomparable con cualquiera realizado por los economistas, pero ese sistema involucra un número limitado de variables, que no tienen intenciones ni voluntad propia, y cuyas interacciones son repetitivas y predecibles. Las teorías económicas son limitadas seguramente en su capacidad de entender el mundo, pero la materia de la que tratan es estructuralmente compleja, cambiante e incierta, y la información relevante para tomar decisiones (y hacer predicciones) no está nunca a disposición de ninguna mente en particular, sino que se encuentra dispersa entre millones de agentes.

Seguramente hay cuestiones que son relativamente más “fáciles” de analizar que otras (por ejemplo, cuál es la mejor estructura de emisión de un determinado bono de deuda pública), pero si me preguntan cuál es la mejor estrategia en materia de inserción internacional de la Argentina vistas las tendencias de los precios de las commodities, el rol creciente de China y Asia emergente en el mundo, la formación de cadenas globales de valor, los cambios tecnológicos que amenazan a buena parte de los empleos humanos, la posible creación de mega acuerdos comerciales, y otras cincuenta cosas que están pasando o pueden pasar… qué puedo decir salvo mamita querida que Dios nos ayude y nos inspire para no errarle!

Ahora bien, por qué me parece importante discutir esto hoy? Porque la frase de Scalabrini sugiere que es simple saber cuál es la política adecuada en cada caso a la hora de defender el “interés nacional” (y que es también fácil determinar cuál es el “interés nacional”). Yo en cambio creo, como muchos economistas, que lo mejor que uno puede hacer es tener “intuiciones educadas” que ayuden a definir estrategias que sean útiles para incrementar el bienestar de los ciudadanos de un determinado país (una reflexión interesante de Steven Durlauf sobre las limitaciones que la complejidad de los sistemas económicos ponen al policy making la pueden encontrar aquí).

Todo esto no es para negar que la distribución de poder entre los agentes económicos es altamente asimétrica, ni que las empresas privadas busquen muchas veces su beneficio a costas del resto de la sociedad, algo que ya denunciaba hace 240 años Adam Smith en su famosa Riqueza de las Naciones, ni que los Estados tienen un rol crucial que cumplir en un amplio número de áreas que hacen al buen funcionamiento de la economía, en particular, pero no únicamente, si nos preocupan objetivos sociales y de sustentabilidad. El reconocimiento de que los sistemas económicos son maquinarias extremadamente complejas no lleva necesariamente a inclinarse por el laissez faire a la Hayek por cierto. Pero sí a sugerir que los que opinan -y los que deciden- deben ser conscientes de que nuestro conocimiento sobre los hechos económicos es necesariamente limitado (e incluso muchas veces es limitada nuestra capacidad para identificar cuáles son los objetivos a buscar cuando se hace política económica, más allá de líneas bastante generales en las que casi nadie podría estar en desacuerdo), y que por tanto nuestro poder para manipular al mundo (de manera socialmente beneficiosa) también lo es.

Digamos finalmente que Scalabrini tiene su cuota de razón en aquellos casos, no infrecuentes, en los que un economista es incapaz de explicar a no especialistas una determinada idea. Como bien dijo el gran Alfred Marshall, si uno desarrolla un bonito modelo matemático, primero lo tiene que traducir al inglés (al español en nuestro caso) y luego mostrar que puede ser útil para entender la vida real. Una vez hecho esto, Marshall sugería quemar las matemáticas (y si la cosa no servía para entender la vida real, directamente aconsejaba quemar todo). Entonces, claro está, si usted está frente a un economista al que no le entiende, pregunte. Pero cuando está frente a un economista al cual se le entiende demasiado bien, también pregunte, porque una cosa es intentar reducir la complejidad del mundo a través de representaciones más simples y comprensibles (la tarea del científico), y otra es tirar consignas como si fueran verdades reveladas, sin molestarse en demostrar que tienen sentido conceptual y relevancia empírica.  No hay que hacer complicado lo que ya es complejo per se; pero la simplicidad no es banalidad, y no está reñida con el rigor. Claro que para ser riguroso es útil primero tener claros algunos datos básicos de la realidad… pero esa es otra historia en la Argentina.

[1] Se agradecen los siempre agudos comentarios del Dr Daniel Heymann a una versión previa de esta nota.

*Doctor en Economía (Universidad de Buenos Aires). Director del Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT). Director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad de Buenos Aires) y Profesor Titular Regular de dicha casa de estudios en la materia Desarrollo Económico.

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6 comentarios sobre “La economía es “fácil” o “difícil”? Planck vs Scalabrini Ortiz

  1. Interesante, Andrés. Parece que la frase de Scalabrini Ortiz es de un folleto, “Aquí se aprende a defender la patria”, que se reprodujo en el libro “Bases para la reconstrucción nacional.” No sé si Scalabrini Ortiz será la inspiración para los políticos que subestiman la complejidad del sistema económico. Jorge Streb

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  2. Excelente artículo Andrés. Felicitaciones. No tengo nada que agregar a tus sesudas reflexiones más que aportar la famosa cita de Keynes del obituario que escribió a su maestro Alfred Marshall. Ahí Keynes caracteriza muy bien la difícil combinación de dotes que tiene que tener un master economist:

    “The study of economics does not seem to require any specialized gifts of an unusually high order. Is it not, intellectually regarded, a very easy subject compared with the higher branches of philosophy or pure science? An easy subject at which few excel! The paradox finds its explanation, perhaps, in that the master-economist must possess a rare combination of gifts. He must be mathematician, historian, statesman, philosopher—in some degree. He must understand symbols and speak in words. He must contemplate the particular in terms of the general and touch abstract and concrete in the same flight of thought. He must study the present in the light of the past for the purposes of the future. No part of man’s nature or his institutions must lie entirely outside his regard. He must be purposeful and disinterested in a simultaneous mood; as aloof and incorruptible as an artist, yet sometimes as near to earth as a politician.” (Keynes 1924: 321-322)

    Siempre cuento que, cuando le leí esta cita a Lucio Simpson, me respondió “la intersección de estos atributos da conjunto vacío”. Seguramente Keynes exageró con su definición —o fue muy soberbio si pensaba que se describía a sí mismo como me dijo una vez un keynesiólogo norteamericano (de los de verdad)— pero ciertamente, como sugieren Plack y López, entender economía es bien complicado y requiere además de talento, mucho estudio.

    Felicitaciones de nuevo por este post!

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    1. Gracias por los comentarios. Jorge, muy buen dato lo de Scalabrini; seguramente los políticos que subestiman la complejidad de la economía se inspiran solos … Martín, por cierto que Keynes se tenía en alta autoestima, pero quizás hablaba de Marshall …

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  3. Excelente el artículo. El párrafo donde se describen los sistemas económicos me pareció muy claro y que da en el clavo de la ciencia económica. Creo que la economía (tal vez junto a la política y la sociología) es de las ciencias más difíciles de entender y más aún de explicar. Esto es propio de cualquiera que intente estudiar las interacciones humanas. La combinación de posibilidades y variables hace a una tarea ardua y apasionante. La economía cambia cuando cambia el hombre. Se hace más compleja cuando más complejas sean sus interacciones. Por eso, ninguna corriente económica va a poder explicar siempre la situación general, ya que es un modo de ver la realidad en un momento determinado. El economista debe poder adaptarse a las fluctuaciones de las relaciones humanas y en el proceso explicar las mismas. Los mejores economistas lo lograron.

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  4. Andrés López
    He leído su nota y me surgen algunas dudas al respecto. Pero si aplicamos la frase scalabrini Ortiz todo se clarifica
    Más que nada la economía en un ciencia social. Como tal no es exacta ni precisa. Tal vez la farsa del economista radica en eso. Pretender dar lecciones de bien o mal desde una ciencia social. Usando argumentos matemáticos. Términos como interés nacional son puras declaraciones filosóficas antes que económicas. Las complejidades del mundo surgen cuando se quiere globalizar el capital. No hay nada más agresivo para este que la diversidad. Como lo supo en FMI al intentar intervenir en Rusia en la década del 90 si tener en cuenta a la iglesia ortodoxa. El gran error del mudo accidental es cree eso que la economía es compleja. Y no entender que la primacía debe ser la política que es la ordenadora de la sociedad. No has hablado de monopolios y eso es algo raro no te parece. Ignorar a jugador que dicta las reglas de la economía. para explicar su complejidad no hace más que afirmar que tus pensamiento son circulares entre lo que dicen lo teóricos económicas y el establismen . Nadie hace nada que no le convenga y si lo hace es porque no tiene toda la información

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