Una modesta proposición a favor de una moratoria “neoliberal”

Por Sebastián Katz* y Andrés López**

Hace poco uno de los autores de esta nota fue advertido por la madre de un ingresante a uno de los colegios de la UBA acerca de que en el Manual de Geografía utilizado  en el curso de ingreso a dichos colegios se empleaba el término “neoliberal” para referirse, en un párrafo, a algunos aspectos de las políticas aplicadas en el país en los años ’90. Si bien la verdad es que este hallazgo  no resulta para nada sorprendente, surge de todos modos la pregunta: ¿qué significa para un niño de 12 años esa categoría? Porque los niños de esa edad ni siquiera saben qué es el liberalismo. Y sin embargo, gente que supuestamente conoce de pedagogía no titubea en enchufarles la palabreja, seguramente convencidos de que en sí misma representa o condensa un conjunto de significados evidentemente malignos, que ni siquiera hace falta tomarse el trabajo de explicar[1].

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La economía es “fácil” o “difícil”? Planck vs Scalabrini Ortiz

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Por Andrés López* [1]

A priori parece difícil encontrar conexiones entre los personajes de esta breve nota. Uno fue un renombrado físico, ganador del Premio Nobel en 1918 y conocido como fundador de la llamada teoría cuántica. El otro, un intelectual nacionalista que ejerció de historiador, ensayista y periodista, además de cultivar la actividad política. No conozco nada o casi nada acerca de sus ideas o sus teorías, en un caso porque no me he dedicado a la física y en el otro porque nunca me he sentido atraído por el tipo de literatura que producía Scalabrini Ortiz. Pero dado que acá no se trata de comparar ambas figuras ni su pensamiento (algo que sería claramente insensato por otro lado), estas carencias mías, creo, no resultan un obstáculo para la cuestión que quiero discutir.

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Una guerra perdida (parte 2)

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Por Andrés López*

Un problema de tamaño

Como economista una de las primeras cosas que uno quiere saber cuando analiza el tema de las drogas es cuanto “pesa” esta industria¿Estamos hablando de fuerzas que pueden tener una incidencia masiva en la economía, o de algo relativamente marginal? Considerando la naturaleza ilegal del negocio, ya sospecharán que las respuestas a esta pregunta son todas tentativas e inciertas, con márgenes de error elevados, y sujetas además a especulaciones e intereses políticos. Asimismo, dependerán de a qué nivel estamos trabajando (global, nacional, regional) y también del tipo de impactos que uno quiera mirar (PBI, empleo, exportaciones) –incluso considerando que hay impactos indirectos muy poderosos, e.g. vía lavado de dinero-. Todo esto no sugiere que es inútil intentar ver qué dicen las (escasas) estimaciones conocidas, sino que hay que usarlas de manera prudente y con el propósito fundamental de entender dentro de qué márgenes más o menos podemos pensar que fluctúa la economía del narcotráfico.

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Una guerra perdida

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Por Andrés López*

1) El lado oscuro gana por goleada

                                                                                     “¿A quién carajo estaba persiguiendo?”

En uno de los últimos episodios de la tercera temporada de la extraordinaria serie The Wire (ya los alenté a verla en otra entrada de este blog, no se van a arrepentir), el detective Mc Nulty, al revisar el departamento del recientemente asesinado capo narco Stringer Bell, descubre en su biblioteca un ejemplar de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith. Ya la serie nos había mostrado cómo Bell pasa del tráfico en las calles a la búsqueda de ser un respetable hombre de negocios. En esa búsqueda se mete a lavar dinero vía la industria de la construcción, sólo para descubrir que tiene que lidiar con innumerables obstáculos burocráticos; para salvarlos, recurre a los oficios de un político corrupto que promete mover sus contactos a cambio de una suculenta coima, pero como en The Wire los delincuentes andan por todos lados y no está claro cuáles son más peligrosos, se trata de una simple estafa (el mensaje es: los políticos tienen menos códigos que los dealers).

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