En los últimos días se ha vuelto a hablar en la Argentina sobre el gasto estatal en actividades científicas. El foco de la discusión pública es el Consejo Nacional de Actividades Científicas y Técnicas (CONICET), pero lo que está en juego más ampliamente es el financiamiento no solo de dicho organismo, sino también de otro conjunto de actividades y proyectos que han venido siendo fomentados principalmente por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i). Ante la emergencia de voces críticas respecto del fuerte recorte de gastos en esta área, el señor Presidente de la República cuestionó que la sociedad deba “subsidiarles la vocación” a los científicos y los invitó a “salir al mercado como cualquier hijo del vecino investiguen, publiquen un libro y vean si la gente le interesa o no”
Estimación de curva de Phillips y cociente de sacrificio en Argentina. Un análisis empírico para el período 2003-2022
La economía argentina transita desde hace aproximadamente dos décadas un sendero de inflación crónica, caracterizado por un incremento sostenido, generalizado y persistente de precios que resulta significativamente disruptivo en términos macro y microeconómicos. Los intentos fallidos de distintas facciones políticas locales para estabilizar la inflación responden a una multiplicidad de factores. El éxito en la lucha contra la inflación crónica exige articular de forma sinérgica los distintos instrumentos de política macroeconómica con la finalidad de minimizar el cociente de sacrificio (caída del nivel de actividad o incremento de la tasa de desempleo ligados a la reducción de la tasa de inflación). En términos de política macroeconómica, la gestión de gobierno debe monitorear de cerca el cociente de sacrificio, ya que el mismo refleja un costo productivo y social significativo a la hora de diseñar un programa de estabilización integral de la inflación en Argentina y puede, de ser lo suficientemente severo, minar el éxito de la estrategia antiinflacionaria adoptada en caso de acrecentar desmedidamente las tensiones sociales ligadas a eventos recesivos profundos, aumentos notorios del desempleo y mayor desigualdad.
Un comentario sobre la excepcionalidad del ajuste fiscal presente
Con el objeto de hacer frente a la grave y prolongada crisis económica, el gobierno que asumió en diciembre último ha puesto el foco sobre la necesidad de eliminar el déficit fiscal y reducir el gasto público. Con la aplicación de un drástico programa de ajuste el gobierno espera que este año el gasto público disminuya en el entorno de 4,5% del PIB[1]. Si bien se trata de una reducción extraordinaria, reconoce algunos antecedentes históricos. Aquí nos proponemos indagar en similitudes y diferencias entre los diferentes programas de ajuste fiscal implementados en la Argentina.
El financiamiento universitario argentino: anatomía de un derrumbe
Javier Curcio y Julián Gabriel Leone (IIEP, UBA-CONICET)[1] El ajuste sobre las partidas para gastos de funcionamiento de las universidades nacionales dispuesto por el gobierno nacional durante los primeros meses de 2024 puso al sistema universitario al borde de la discontinuidad en su normal prestación de servicios, situación que derivara en la gran marcha del … Sigue leyendo El financiamiento universitario argentino: anatomía de un derrumbe
La Coparticipación Federal de Impuestos (CFI) vuelve al centro de la escena fiscal. Distribución de recursos: El desequilibrio vertical
El federalismo fiscal estudia las cuestiones que plantea la organización vertical del sector público, que existe en casi todos los países del mundo independientemente de que su organización política sea unitaria o federal. Dos de las cuestiones centrales que estudia la teoría del federalismo fiscal son la asignación de potestades tributarias y de responsabilidades de gasto a cada nivel de gobierno. De esas asignaciones resultan, en general, mayores (menores) recursos que gastos en el (los) gobierno(s) nacional (subnacionales). Aparece así el desequilibrio vertical en el sector público multinivel: aun cuando a nivel agregado los ingresos y los gastos sean iguales, los gobiernos subnacionales tendrán faltantes de fondos (“déficit”) y el gobierno nacional sobrantes (“superávit”).
La Coparticipación Federal de Impuestos (CFI) vuelve al centro de la escena fiscal: Distribución de recursos ¿Quién recauda qué?
Uno de los interrogantes del federalismo argentino es quién recauda qué cosa. Es decir, cómo se asignan las potestades tributarias entre los niveles de gobierno. La respuesta no es obvia, ya que existen permanente tensiones entre la Nación y los niveles subnacionales de gobierno, que hacen modificar la estructura tributaria. Este artículo apunta a una mejor comprensión de esta problemática.
Promesas del subsuelo
Como es bien conocido, cuando se habla de las mayores oportunidades exportadoras para la Argentina futura surgen de manera automática las industrias extractivas. Estas incluyen el gas y el petróleo de Vaca Muerta (y, con menor nivel de desarrollo aun, de ciertas localizaciones offshore) y la minería (en particular, aunque no únicamente, cobre y litio). Virtualmente, las únicas voces que cuestionan este modelo exportador son las que hablan del “extractivismo”, aludiendo bajo este nombre tanto a los efectos ambientales y sociales presuntamente negativos de las explotaciones hidrocarburíferas y mineras, como al hecho de que aquellas son llevadas adelante por corporaciones poco interesadas o proclives a generar “valor agregado” local, tanto a nivel nacional como, especialmente, en los territorios en donde están localizados los recursos naturales.
La fragmentación de la economía global plantea un nuevo escenario y es conveniente que Argentina tome debida nota
La creciente fragmentación de la economía global es un hecho: la geopolítica comienza a moldear y redireccionar los flujos de comercio e inversiones. Un reciente trabajo del FMI (Gopinath, G. et al, 2024) muestra que el intercambio de bienes y servicios tiende a canalizarse entre bloques de países afines, cuyos respectivos vértices son EEUU y China, a los que suman un tercer conjunto de países que actúan como nexo entre uno y otro bloque. Estas tendencias se han acentuado, como era previsible, desde la invasión rusa a Ucrania. Desde Argentina esta situación puede parecer lejana. A lo sumo se reconoce su existencia, pero en general predomina la interpretación que es una cuestión de política internacional, sin mayores consecuencias económicas. En los párrafos siguientes el argumento transcurre en una dirección diferente: se sostiene que el fenómeno tiene implicaciones económicas y que la inserción internacional de Argentina debe revisarse a partir de los nuevos datos del escenario global.
Los riesgos de abortar un programa que previene el embarazo no intencional en la adolescencia[1]
En la Argentina, según los últimos datos disponibles, el 10,2% de los nacimientos (53.260 nacimientos) que se produjeron en 2020 correspondió a madres adolescentes menores de 19 años (DEIS, 2022), lo cual constituye un riesgo para la salud de esas adolescentes y un hecho que compromete enormemente sus trayectorias de vida y posibilidades de integración social a través del estudio o el trabajo. Este fenómeno se acrecienta cuando se observa la magnitud del embarazo no intencional: más 7 de cada 10 adolescentes de entre 10 y 19 años que tuvo un hijo en 2018 no había buscado ese embarazo, y, más grave aún, hubo casi 2000 embarazos de menores de 15 años (Ministerio de Salud, 2019[2]). En estos casos, por lo general más que embarazo no deseado, debemos considerarlos como resultado de algún tipo de violencia, muchas veces dentro del núcleo familiar.
Una propuesta de solución a los problemas de la tributación sobre el tabaco
Los efectos negativos del consumo de tabaco sobre la salud y las dificultades que la Argentina no ha logrado sortear para tener una tributación que, de manera efectiva, logre reducir el consumo y mejorar la eficiencia en la asignación de los recursos públicos han sido objeto de preocupación en notas previas de Alquimias Económicas[1].










